Fue el 26 de diciembre de 1881 cuando Monseñor Bernardo Augusto Thiel, segundo Obispo de San José, convierte en Parroquia al pequeño pueblito de San Isidro de la Arenilla, y nombra como primer cura párroco al presbítero José Victoriano Mayorga, 125 años después, la fortaleza en la fe con la que inició la vida parroquial sigue viva; aunque entregada a los avances propios del transcurso de los años este es un pueblo que mantiene su esencia.

La historia del Templo, data de la segunda mitad del siglo XIX; siendo primero Filial de la Parroquia de San José y luego de la Parroquia San Vicente Ferrer.

La Parroquia en sus primeros tiempos La Parroquia en sus primeros tiempos
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La Parroquia en sus primeros tiempos  

Una capilla u oratorio fue el primer cimiento donde se albergó al Santo Patrono San Isidro Labrador, tiempo después se levanta el templo anterior al actual, de un estilo muy sobrio.

En 1910, el anterior templo parroquial queda muy dañado a consecuencia del terremoto de Cartago. El cura párroco de entonces, Pbro. Daniel Carmona, plantea la necesidad de construir uno nuevo, pero fue trasladado a Puntarenas y llega en su lugar el Pbro. Elías Valenciano, ejerciendo su labor por varios años.

Durante su periodo, trata dentro del contexto evangelizador de la época, de crear lo que ahora son los grupos apostólicos y surgen la Legión de María y la Adoración Nocturna.

Con la llegada del padre Carlos Meneses en 1920 se vuelve a plantear la idea de un nuevo templo, pero es con la llegada en 1923 del Pbro. Rubén Fernández, que la idea comienza a tomar forma y por fin se logra concretar.

Todavía existe entre coronadeños de antaño el recuerdo memorable de aquel monumento que se levantó con tanta alegría y el esfuerzo conjunto de todo un pueblo. Con planos hechos por el arquitecto Teodorico Quirós y una estructura traída de Alemania, el sueño comenzó a tomar forma.

En 1939 fallece el padre Rubén, quien fue sepultado en los jardines y luego trasladado al Templo Parroquial.

El Pbro. Miguel Ángel Benavides se encarga de continuar con la labor de construcción. En 1949 llega el Pbro. Benjamín Núñez, quien empieza a enfocar los cimientos de una Pastoral Social, con la creación de las Damas Vicentinas y la Guardia de Honor del Santo Sepulcro.

Al Pbro. Bernardo Castillo le corresponde la celebración del Congreso Eucarístico Parroquial; mientras que al Pbro. Dagoberto Méndez le corresponde la estructuración parroquial posterior al Concilio Vaticano II, además de realizar algunas obras de remodelación en el Altar Mayor del templo.

En 1972 llega un nuevo cura párroco de origen español, el Pbro. Manuel Gayoso, descrito como un sabio sacerdote.

Por poco tiempo estuvo el Pbro. Hugo Bonilla, que deja el cargo al Pbro. Leonel Chacón, quien realiza una insigne labor material y espiritual en los años que compartió en la Parroquia. Uno de los sacerdotes que estuvo por más tiempo entre los coronadeños fue el Pbro. Eliécer Figueroa, quien reestructura la vida pastoral de acuerdo con las necesidades de los tiempos. En el 2003 llega un de la comunidad, Pbro. Rigoberto Barboza, y en el 2005 el Pbro. Manuel Antonio Guevara, actual Cura Párroco.

El, en conjunto con sacerdotes vicarios, Pbro. Carlos Castro y Pbro. Luis Guillén, conducen la comunidad parroquial que se está enfocando -a manera de proyección y responsabilidad social como empresa de Dios que es la iglesia- en crear una plataforma donde se reúnen las principales Fuerzas vivas de la comunidad y en la que se planteen los problemas que aquejan al cantón en general con el propósito de juntos buscar una posible solución.