Año Paulino 28 junio 2008 - 29 junio 2009

La enseñanza de san Pablo en la liturgia dominical

Domingo XXVIII T.O. ciclo A

Filipenses 4,12-14.19-20: "Todo lo puedo en aquel que me conforta"

El texto 4,10-20 es una carta de agradecimiento (sin utilizar la palabra “gracias”) por la ayuda económica que Pablo recibe de la comunidad de Filipos. El lenguaje es más bien reservado, con cierta reticencia a hablar de ese tema, no le agrada hablar de lo económico. Tengamos presente que él acostumbraba ganar con su trabajo manual de fabricante de tiendas lo necesario para sus necesidades personales (cf. Hch 20,34; 1Cor 9,4-18; 2Cor 11,9-10). En esta ocasión Pablo expresa su alegría ante ese significativo gesto de la comunidad y le otorga la alabanza correspondiente, sin embargo él afirma su independencia (autosuficiencia) dejando claro que se trata de una excepción dentro de su práctica misionera. La acción de gracias por el don de la comunidad la da a Dios.

12. Sé estar empequeñecido, y sé también estar abundado; en toda y en todas las circunstancias he sido iniciado para ser saciado, tanto como para pasar hambre tanto para abundar como para sufrir necesidad: Pablo sabe vivir en la variedad y diversidad de situaciones, a las que se ha tenido que acostumbrar obligado por las circunstancias, y por su deseo de no depender de nadie ni desfigurar el evangelio como si quisiese sacar provecho de su predicación. Pablo reconoce el don recibido (la ofrenda económica que le envían), pero indica claramente que podría prescindir de él para la evangelización. Este versículo lo podemos dividir en partes:

  1. Sé estar empequeñecido: sabe estar humillado por la necesidad, o bien vivir en necesidad, en contraposición al elemento siguiente.
  2. y sé también estar abundado: sabe estar desbordado, tener en abundancia
  3. en todo y en todas las circunstancias he sido iniciado: se utiliza un término técnico conocido para recibir la iniciación en los ritos mistéricos. Se expresa el sentido de estar iniciado o instruido en todos los secretos. La autosuficiencia de Pablo se debe entender en el sentido de que ha aprendido a serlo debido a quien le da la fuerza para ello, Cristo (cf. 2Cor 12,9-10). Él ha aprendido a bastarse a sí mismo en cualquier circunstancia.
  4. para ser saciado, tanto como para pasar hambre: “saciado” es una palabra que significa engordar como un animal (de hierba y heno). “Pasar hambre” significa que se trata de un pobre que tiene que trabajar para vivir.
  5. tanto para abundar como para sufrir necesidad: aunque ha aprendido una y otra cosa, en todo caso la condición de Pablo como evangelizador fue siempre modesta.

13. Para todo tengo fuerza en el que me da el poder: tengo fuerzas para todo lo anterior, en quien me da potencia (energías, poder), Cristo (cf. 2Cor 12,9). La autosuficiencia de Pablo no es en sí mismo, ni por sí mismo, ni por fuerza de su voluntad, sino que se fundamenta en Cristo, es la gracia de Cristo (cf. 2Cor 19,9-11). Hay ambas cosas, un cierto orgullo personal (ha aprendido, sabe) y una verdadera humildad, sabiendo de dónde le vienn las fuerzas, de Cristo. Él se siente en total independencia para no depender ni estar atado a cosas materiales ni de esta comunidad ni de ninguna otra. Pablo nos da una sana lección de dónde encuentra el discípulo la fuerza de que tiene necesidad para anunciar el evangelio: en aquel que me da el poder, que me conforta, Cristo. Pablo lo puede todo sin dinero, o tal vez podemos decir, lo puede todo precisamente porque no tiene dinero, porque es libre respecto de lo económico y esclavo del evangelio.

14. No obstante, hicisteis bien en compartir mi aflicción: “compartir” indica hacerse co-socio con él al ayudarlo en la aflicción que implica una necesidad (cf. 2Cor 8,2.13). A pesar de que sabe vivir en cualquier circunstancia, da gracias a Dios por el beneficio obtenido de la comunidad de los filipenses. Para él lo verdaderamente importante es que la comunidad aprendió a compartir, ese punto le hace estar agradecido y recibir la donación con alegría, la alegría de quien comparte.

19. Y mi Dios llenará toda necesidad vuestra conforme a su riqueza en gloria en Cristo Jesús: la conclusión del agradecimiento de Pablo es de tipo hímnico. Es una invocación de Pablo que suplica que Dios llenará o pagará a los filipenses su donación. La riqueza maravillosa de Dios incluye el honor y el poder. Pablo pide a Dios que les de parte en su gloria por medio de Jesucristo. “Mi Dios” expresa la certeza de Pablo de estar unido a él tanto para recibir la ayuda como para suplicar recompensa. Por eso más que Pablo, es Dios quien recibe con agrado la ayuda de la comunidad. La recompensa de Dios a la comunidad de Filipos será la participación en la gloria de Cristo resucitado.

20. Y al Dios y Padre nuestro, la gloria por los siglos de los siglos. Amén: toda la carta desemboca en una doxología al Padre. “Dios y Padre nuestro” indica que Dios en Jesucristo, su Hijo, es el Padre de todos, también de los cristianos venidos del paganismo. A este Dios se le debe honor y gloria por los siglos, y en esa gloria son introducidos todos los hombres, la comunidad cristiana de Filipos como todas las comunidades cristianas.

Pbro. William G. Segura Sánchez

Centro Nacional de Catequesis, San José, Costa Rica