Año Paulino 28 junio 2008 - 29 junio 2009

La enseñanza de san Pablo en la liturgia dominical

Domingo XXXII T.O. ciclo A

1 Corintios 3,9c-11.16-17: " Sois templo de Dios"

Pablo en nuestro texto deja claro que cada comunidad solo por el hecho que se fundamenta en Cristo y de que en ella habita el Espíritu Santo, puede valer como templo; se nos presenta preocupado por todas las personas que toman parte en la construcción de la edificación de Dios en la comunidad de Corinto, la unidad del edificio de Dios. Todas ellas han de hacerlo de forma concertada y de manera consciente sobre su propia participación en la labor de edificar la iglesia de Dios, sobre la calidad de trabajo que realiza para la construcción.

9. Sois edificio de Dios: la palabra “edificio” es una construcción que significa “casa edificada”, en este caso por Dios, y eso somos nosotros: casa de Dios. Los primeros cristianos usaron la imagen del templo como metáfora; ya antes de la catástrofe del 70 d.C. se ven las comunidades y sus miembros como el nuevo y definitivo templo.

Como edificio no nos pertenecemos, sino que somos pertenencia de Dios y como tales no podemos dividirnos, eso provocaría el derrumbe del edificio, por el contrario, hemos de construir juntos la unidad querida por el arquitecto que es Dios. Corinto es edificio de Dios que la ha edificado y la sigue edificando, es su pertenencia. La imagen de edificación la encontramos en Ef 2,20-22; 1Ped 2,4-8.

10. Según la gracia de Dios dada a mí: Pablo tiene conciencia de que él tiene parte en los trabajos de la construcción de la comunidad de Corinto, y eso según la gracia otorgada a él por parte de Dios. Él se ve en la necesidad de acudir a esta defensa dadas las dificultades presentadas por los judaizantes que estaban causando problemas en Corinto y desmintiendo a Pablo. Todo ello lo realiza según la gracia que Dios le dio, es decir, en cuanto apóstol de la comunidad.

Como sabio arquitecto puse fundamento: a Pablo le corresponde colocar el fundamento, cosa que dice, ha realizado con sabiduría, lo ha hecho como correspondía con la primera predicación del evangelio, de Cristo crucificado. Pablo consciente de ser sabio arquitecto, sin embargo, otorga o atribuye todo a Dios: “según la gracia de Dios”. “Arquitecto” indica que se trata de un maestro de obras responsable de que la construcción se realice como es debido según sus diferentes etapas.

Otro, empero, sobreedifica; más cada uno mire cómo sobreedifica: es la responsabilidad de los que continúan la construcción sobre el sólido fundamento colocado por Pablo, de tal manera que la obra final esté toda en armonía y sea una bella construcción. Es nuestra tarea no edificar a la ligera, pues una mala edificación no pasará la prueba del fuego que examinará la obra; tampoco es hacer una nueva edificación, sino construir encima de los cimientos, si edificamos de acuerdo al cimiento colocado no se derrumbará el edificio.

La presentación de Pablo es muy significativa y en coherencia con su pensamiento:

La comunidad es:

Edificio de Dios

Pablo:

Edifica según la gracia que Dios le dio

Pablo:

Como arquitecto es sabio

Pablo:

Como arquitecto coloca el fundamento: Cristo

Otros predicadores:

Sobreedifican sobre el fundamento: Cristo

La comunidad es:

Templo de Dios y el Espíritu habita en ella

Todo este texto nos presenta a una comunidad como la de Corinto en construcción que Dios va realizando por medio de los predicadores en diferentes fases o etapas:

Pablo realiza la etapa inicial poniendo el fundamento: Cristo; los que han venido después de Pablo han sobreedificado la etapa intermedia; la etapa final es el templo en el cual debe morar la divinidad (3,16-17)

11. En efecto, nadie puede poner otro fundamento diferente del puesto, el cual es Jesucristo: Pablo ha colocado entre los gentiles el fundamento y este es Cristo, y está seguro de que no puede haber otro y de que nadie puede poner otro, pues solo Cristo es objeto de nuestra fe y principio de nuestra salvación (cf. 2Cor 11,4; Gal 1,7-8; Ef 1,10; Hch 4,12). “Nadie” puede edificar sobre otro fundamento o cambiar el fundamento, pues el único sobre el cual se puede edificar la comunidad cristiana es sobre Jesucristo y este crucificado y predicado por Pablo.

16. ¿No sabéis que sois templo de Dios y el Espíritu de Dios habita en vosotros?: esta frase podría haber sido tomada de un rito de bautismo antiguo, a los recién bautizados se les felicitaba por pasar a formar parte de la nueva comunidad, el templo de Dios, a través del Espíritu Santo. Por lo mismo les debía ser conocido “¿no sabéis que…?”.

“Templo de Dios”, es decir, lugar santo de Dios. Para el pueblo de Israel el templo era el lugar de la Schekina, de la presencia de Dios. Ahora esa presencia es sustituida por el Espíritu de Dios y cada comunidad en la que y a través de la cual Dios está presente de una manera misteriosa es el templo de Dios.

“Habita en vosotros” indica que el Espíritu hace morada en nosotros y no en templos hechura de manos humanas (cf. Rom 8,9.11; Hch 7,48; 17,24), además, ese habitar del Espíritu indica tener propiedad sobre el lugar en el que se habita (cf. Rom 8,9.11; 1Cor 6,19-20).

17. Si alguien destruye el templo de Dios, Dios le destruirá; porque el templo de Dios es santo, que sois vosotros: el verbo “destruir” alude a corromper, depravar, destruir. Encontramos aquí una drástica presentación de castigo contra quienes anulan la buena noticia de Cristo crucificado con discursos de sabiduría humana (cf. 3,18-21). Ya antes Pablo ha indicado que se sobreedifique sobre el fundamento puesto por él, con el peligro de que otro pudiera edificar sobre otro fundamento; ahora insiste en el peligro de que alguien podría destruir lo edificado y su cimiento.

Pbro. William G. Segura Sánchez

Centro Nacional de Catequesis, San José, Costa Rica