Comentario al Evangelio según San Juan 20, 19-31

Comentario al Evangelio según San Juan (20, 19-31)

Jesús se aparece a sus discípulos

La Pascua es el gran momento del nacimiento de la Iglesia. Sobre la experiencia de la resurrección se levanta el edificio de la Iglesia. Los apóstoles y los discípulos, que en su mayoría habían huido atemorizados a la hora de la pasión, se sienten fortalecidos por la experiencia de que Jesús, el que había muerto en la cruz, está vivo. Pero no en el sentido de que haya vuelto a nuestra vida. Está vivo de una forma nueva y más plena. La muerte ya no tiene poder sobre él. Más bien, Jesús ha vencido a la muerte.

Dios lo ha resucitado. Es lo que se expresa de una forma gloriosa en la lectura del Apocalipsis. El cielo y la tierra cantan sus alabanzas al que ha vencido a la muerte: "Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria". El encuentro con Jesús se ha dado cuando los discípulos, desanimados -todo parecía haber terminado en el momento de la muerte de Jesús, ya no había lugar para más sueños ni ilusiones-, habían vuelto a sus antiguas labores. Otra vez las redes y la pesca en el lago.

Otra vez las noches de trabajo para volver a la orilla con las redes vacías y el cuerpo cansado. Pero sucede lo impensable. Una figura familiar está en la orilla. Les sugiere que echen la red al otro lado de la barca. Esta vez la red se llena. Los discípulos sienten temor pero saben que esa figura familiar es Jesús. No hay duda. Cuando llegan a la orilla, los espera con el fuego encendido y el almuerzo preparado. Bendice el pan y lo reparte. Y se encuentran de nuevo comiendo con Jesús, como tantas veces recorrían los caminos de Galilea, como aquella última cena en la que Jesús les dijo que su muerte era la condición para la Nueva Alianza entre Dios y los hombres, aunque entonces no entendieron nada. Ahora comienzan a entender. Se les abre el entendimiento.

Si Jesús está vivo, es que todas sus palabras eran verdaderas. Otra vez se les abre el corazón a la esperanza y a las ilusiones. Otra vez les dice: "Sígueme".

Fernando Torres, cmf.

Tomado de La Asamblea