Para los comentaristas del texto de hoy, existe en él una clara referencia a uno de los libros más importantes del Antiguo Testamento: el Libro del Éxodo. Vamos por partes: Jesús es el nuevo Moisés que realiza un éxodo, acompañado por mucha gente. Deja Galilea y ladea, marchando a la otra orilla del lago -una alusión al paso del Mar Rojo y sube a la montaña, como subió Moisés.
La multiplicación de los panes alude al maná del desierto, un tema que será desarrollado en el discurso de Jesús. La gente se sacia de los panes y los peces multiplicados por Jesús, como el pueblo de Israel se sació con el maná. Y, finalmente, surge la exclamación de esos 5.000 hombres, sin contar las mujeres y los niños: "Este sí que es el profeta -el nuevo Moisés- que tenía que venir-. El relato acaba con el intento de aquella gente de proclamarle rey. Jesús no acepta ese título "v se retiró otra ves a la montaña, El solo-, es decir, Jesús se retira otra vez al monte, símbolo de la presencia de Dios.
La descripción de la multiplicación de los panes está formulada en términos eucarísticos: —Jesús tomó los panes, dije la acción de gracias --Eucaristía significa precisamente acción de gracias- y los repartió a los que estaban sentados —. La exhortación de —recoged los pedazos que han sobrado, gire nada se desperdicie", parece estar aludiendo al cuidado con que se conserva el Pan Eucarístico. Por otra parte se alude a los peces: el pez era para los primeros cristianos, junto con la cruz, un símbolo de la nueva fe. Pez en griego se dice —IGZIS". Cada una de las letras de esa palabra constituye un resumen de la nueva fe: Jesús - Cristo - Hijo de Dios - Salvador-.
Pbro. Ángel María Pedrosa Arés, jesuita
Tomado de La Asamblea