El amor tiene múltiples formas de expresión, pero pensar en el tema del amor a veces se complica, por que la sociedad de consumo lo ha desvirtuado sujetando el amor a momentos específicos, días o celebraciones especiales. Las expresiones de afecto no son solo para el día de los enamorados, ni para el cumpleaños o el aniversario, el amor es una fuerza vital que motiva a todo ser humano por que lo hace sentirse parte de otros y lo vincula a un proyecto de vida de pareja.
Pero por qué las parejas a veces con el paso del tiempo dejan de lado la expresión afectiva, o lo que es peor se refieren a su pareja con calificativos que tienden a ser aversivos o groseros. Lamentablemente esto sucede por que las expresiones de afecto a veces se sujetan con mayor fuerza a las etapas de cortejo del noviazgo o las primeras etapas del matrimonio, como elementos para la consolidación de la vida en común, pero no debe ser así, entrar o establecer una relación no es lo difícil, es la parte más fácil, pero mantener la calidad expresiva de la relación a lo largo del tiempo es lo que se torna más complejo, los enemigos de la relación son la rutina, el descuido, el desinterés o la apatía, acá lo que importa es tomar conciencia de que una relación de pareja es de calidad cuando ambos miembros se preocupan, cada uno desde su 100% a dar lo mejor de sí para el otro.
Una sana expresión de afecto en las relaciones implica una serie de elementos, que deben formar parte de la vida cotidiana y que son como el aceite del motor del amor en la vida de pareja, algunos de ellos son:
Cada miembro de la pareja debe ser consciente de quien es la persona que está a su lado, a veces se crean falsas expectativas y exigimos ser amados de una forma distinta a la que la otra persona es capaz de aportar, por ello mantener una actitud de sorpresa es más sano, en el tanto la persona se da la oportunidad de reconocer lo que el otro aporta.
Hablar con realismo, verdad y comprensión, del cómo se siente cada miembro de la pareja, y qué es lo que espera, es un elemento sano para la relación, a veces la persona se calla lo que piensa, desea y espera del otro, y lo que es peor, espera que el otro lo entienda, guardar silencio es un enemigo que cultiva la frustración, el desencanto y el enojo, y esto puede ser acatado cuando se habla de sinceridad, claridad, apertura y consideración.
De qué es lo que aporto a la relación, en ocasiones algún miembro de la pareja no asume la responsabilidad de clima y calidad de la relación, fácilmente señala al otro como culpable de lo que se vive, pero cuidado, si yo espero cariño, es importante que yo lo dé, ese deseo de creatividad es fundamental que yo de el primer paso. Solo cuando se es consciente de lo que aporto a la vida de pareja, se pueden corregir las áreas en las que hay más fallas, por eso es importante evaluarse individualmente y abrirse al otro respecto a lo que creo y pienso.
Todo ser humano tiene la necesidad de ser reconocido y validado, es decir, que se le diga lo que hace bien y lo bien que hace sentir a los demás cuando tiene detalles agradables, por lo que es esencial hacerle saber a la pareja lo bien que nos hace sentir cuando es delicado, cuando escucha y toma iniciativas, cuando es comprensible y sensible. En fin es necesario que el otro se de cuenta de lo bueno que hace y lo bien que nos hace sentir, para que sepa como actuar con libertad.
En resumen, la expresión afectiva en la vida de pareja, no es algo que se de por sentado una vez que se inicia la vida de pareja, sino todo lo contrario, es algo que se debe alimentar, nutrir y cuidar, con más o igual cuidado que se cuidan los aspectos económicos del hogar. La vida afectiva evoluciona como todo ser humano y cambia con el tiempo, y si ésta se convierte en una prioridad dentro de la vida de pareja va a contribuir al desarrollo de un ambiente sano en la familia.
Licdo. Rafael Ramos (Psicólogo)
(Centro Integral para el Desarrollo Humano)
Tomado de La Asamblea