Todas las parejas con hijos en algún momento enfrentan el dilema de sacar a sus hijos del cuarto, para que duerman solos. A veces los niños se pasan a la cama de los papas, y deciden quedarse a dormir ahí.
Muy a menudo, los dejamos, sin cuestionarnos si se rata o no de una costumbre saludable desde el punto de vista psicológico.
Ante todo. Debemos tener una cosa en claro: los papas son esposos, son una pareja, y tienen derecho a serlo. Esto significa que cuando llegan los hijos, no necesariamente hay que dejar de ser pareja, sino que hay que defender el crecimiento de los hijos como compañeros y de los padres como pareja.
Si ustedes se casaron era porque se amaban, porque decidieron pasar la vida juntos. Hay algo en el otro que es deseable, importante, querido por usted. La llegada de los hijos no tendría que cambiar esto.
A veces las parejas asumen que la llegada de los hijos es la muerte del papel de amantes, esposos, amigos, compañeros y que a partir de ese momento solamente hay que ser Padres. Pero eso no es cierto del todo.
Los hijos se desarrollaran de manera más saludable si sus padres tienen una relación armoniosa.
Cuando permitimos que la llegada de los hijos sea el final de nuestro desarrollo como pareja, la estabilidad de la familia se verá amenazada.
Si no cuidamos a nuestro compañero o compañera, entonces la vida en pareja se convierte en una rutina, y seremos presa fácil de la tentación de la infidelidad, la insatisfacción y el tedio.
El permitir que nuestros hijos duerman en la cama de la pareja impide espacios de intimidad y de compartir, lo que puede tener un impacto negativo en la vida y desarrollo de la pareja.
Además de lo anterior, el niño debe desarrollarse de manera autónoma e independiente, debe prepararse para un mundo competitivo, en el que tendrá que funcionar adecuadamente para poder rendir adecuadamente en sus estudios, encontrar y mantener un ti-abajo, tener una vida social satisfactoria, establecer una pareja, etc.
Es responsabilidad cíe los padres el preparar a sus hijos para este crecimiento y desarrollo. Si los niños duermen con sus padres, corremos el riesgo de que su independencia se retrase, y que no desarrollen un adecuado sentido de la autonomía.
Pero lo anterior no significa que tenemos que "abandonar" al niño: por el contrario, es muy importante que el niño se sienta acompañado, apoyado por sus padres.
Es necesario, entonces, acompañar al niño en su cuarto, cantarle, contarle cuentos, acariciarlo y tranquilizarlo. Si tiene miedo de dormirse, entonces pude dormir con la luz encendida y/o la puerta abierta. Pero hay que ser firmes en que tiene su propia cama, y que debe usarla.
De esta manara, tanto el niño como los padres tendrán espacios de crecimiento, y aprenderán a respetarse mutuamente.
Lic. Gonzalo Vega, psicólogo
Tomado de La Asamblea