Biografía de Santa Teresa de Jesús

Teresa de Ahumada nació en Ávila, el 28 de marzo de 1515. Desde sus primeros años se empezaba a manifestar su fuerte inclinación a la vida espiritual. A los 7 años huyó de su casa con un hermanito Rodrigo, para buscar el martirio en “tierra de moros”, pero un tío suyo los encontró a tiempo y se los llevó a casa.
Vuelta al hogar, a los doce años pasó por el dolor de perder a su madre, lo que la afectó en extremo y la determinó a tomar a la Virgen Maria por Madre. A los 16 años entró en el convento de Santa María de Gracia como estudiante interna, llevada por su padre para alejarla de los libros de caballería y de sus malas amistades, entre ellas la de una prima suya, que la había hecho muy superficial.

A los 21 años, después de decirse “enemiguisima de ser monja” entró en el convento de la Encarnación de Ávila. Poco después cayó gravemente enferma y su padre la llevó a Becedas para realizarse unas curas las cuales la dejaron más muerta que viva. Después de un grave coma quedó paralítica cerca de dos años. Curó, y durante bastante tiempo su fe anduvo bastante entibiada, hasta que volvió al pasado ardor religioso por las muchas manifestaciones del Amor Divino que fue en su búsqueda de mil maneras.

La Transverberación de Santa Teresa

En 1562 inicia su aventura fundacional, suscitada por el Espíritu Santo, dando vida al primer convento de Carmelitas Descalzas o Teresianas: San José de Ávila. Al morir, deja fundados por ella 15 conventos femeninos y dos masculinos, todo un reto para una mujer en el siglo XVI, el cual no se caracterizaba por ser muy fácil para las mujeres.

Pero su obra no se limita a unos cuantos conventos, sino que se manifiesta con brillante grandeza en su profunda espiritualidad, transmitida a nosotros a través de miles de páginas escritas por su santa mano. Sus obras son firme y seguro itinerario de vida espiritual, confirmado por su proclamación como Doctora de la Iglesia en 1970, siendo así la primera mujer en recibir este título. Santa Teresa murió, después de realizada su incansable labor de inquieta y andariega peregrina del Camino de Perfección, el 4 de octubre de 1582, a los sesenta y siete años.

Oración a Santa Teresa de Jesús
 - de San Alfonso de Ligorio

Oh, Santa Teresa, Virgen seráfica, querida esposa de Tu Señor Crucificado, tú, quien en la tierra ardiste con un amor tan intenso
 hacia tu Dios y mi Dios, y ahora iluminas como una llama resplandeciente en el paraíso, obtén para mi también,
te lo ruego, un destello de ese mismo fuego ardiente
y santo que me ayude a olvidar el mundo, las cosas creadas,
aún a mí mismo, porque tu ardiente deseo era verle adorado
por todos los hombres. 

Concédeme que todos mis pensamientos, deseos y afectos
sean dirigidos siempre a hacer la voluntad de Dios,
la Bondad suprema, aun estando en gozo o en dolor, 
porque Él es digno de ser amado y obedecido por siempre.

 Obtén para mí esta gracia, tú que eres tan poderosa con Dios,
que yo me llene de fuego, como tú, con el santo amor de Dios. Amén.