La formación en la vida de los cristianos debe ser permanente, progresiva; por lo general se le ha dado más importancia a la de los niños y jóvenes, pero en realidad nunca dejamos de crecer tanto física, psíquica, como espiritualmente. En las últimas semanas les he estado haciendo llegar información acerca de algunos de los grupos en los que usted podría continuar ese proceso de formación, pues lo hay para todas las edades y yo diría hasta para cada gusto.
Hace unos años en nuestra parroquia contamos con un grupo, muy interesante que busca recordarnos desde la infancia que la Iglesia es misionera y que ofrece la capacitación humana y cristiana, para que el Evangelio de Jesucristo llegue a todos los seres humanos. Es así como comenzando por el entorno que se logra ir ampliando la transformación del mundo, como lo hizo Jesús con sus discípulos.
No podemos esperar que los seres humanos lleguen a adultos para comenzar a formarlos, pues vendrán otros que lo harán y no estamos seguros de que pueda resultar positivo. El Grupo de La Infancia y Adolescencia Misionera, ofrece está posibilidad de ayudar a los padres de familia, a los niños y adolescentes.
Las reuniones son los sábados a las 10:30 am en el Templo de Los Ángeles. En el Centro se reúnen los sábados por la tarde en casas de los mismos niños o en casa de Doña Emma Fallas, a veces los niños del Centro van a las reuniones en el Barrio Los Ángeles.
En los Ángeles hay 16 niños, en el Centro 6 niños. Edades entre 4 y 11 años. Las Reuniones se dividen en: Una semana Vida en Grupo, para Compartir, otra semana Espiritualidad Misionera y Profundización. La siguiente, Círculo Misionero, Oración, lectura bíblica, y la última Proyección Misionera, que consiste en visitar hogares especialmente de niños discapacitados, lo cual es una experiencia que motiva tanto a los que visitan como a los visitados, en estas visitas se ora por los niños y su familia. Los animadores de este grupo están siendo formados permanentemente.
Ahora les invito a integrarse, estoy seguro que se van a sentir bien, al paso verán cómo sus vidas irán alcanzando cierta madurez espiritual.
Infórmese con doña Emma Fallas al teléfono 2292-0527. Dios los llama.
¿Porqué nuestro Templo Parroquial es Patrimonio Histórico-Arquitectónico?
El Templo Parroquial San Isidro Labrador fue declarado patrimonio histórico arquitectónico el día viernes 16 de Marzo del año 2007, mediante el decreto No. 33635-C, publicado en la Gaceta No. 54.
¿Qué significado tiene para nosotros esta declaratoria? Como Coronadeño de nacimiento y por haber vivido aquí toda mi vida, no necesitábamos de esta declaratoria para saber algo de lo cual estamos tan orgullosos, pero si vale la pena su declaración en el tanto nos despertó nuestro interés dormido. Durante décadas hemos pasado por el frente, por el lado y por dentro del Templo sin darle mayor importancia. Algunos de los extractos de la declaratoria dicen:
1º Que la Iglesia de San Isidro de Coronado es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura religiosa de influencia neogótica, construida en la tercera década del Siglo XX en Costa Rica.
2º Que por ello constituye un valioso documento y testimonio de la historiografía de la arquitectura y la construcción en Costa Rica.
3º Que esta edificación como obra material, logra trascender el plano urbano espacial y constituye como imagen significante que ha conformado y arraigado sentimientos de pertenencia e identidad en los habitantes de su comunidad en particular y de todo el país.
4º Que el inmueble posee valores de excepcionalidad, integridad y autenticidad que ameritan su protección y conservación para el disfrute de las actuales y futuras generaciones de costarricenses.
5º Que los jardines que conforman el inmueble constituyen el vínculo y correspondencia de éste con el contexto urbano que lo contiene, específicamente el parque y el Edificio Municipal.
Es por ello que en mi caso defiendo la declaratoria, la cual en si misma nos chimó el orgullo y por eso casi linchan a los funcionarios de la Oficina de Patrimonio en el año 2005, en una reunión zafarrancho en el Salón Parroquial y ni que decir de las cartas, recolección de firmas y dimes y diretes que pasaron durante estos últimos años.
Le pregunto de nuevo, ¿en qué le afecto la declaratoria de patrimonio al Templo Parroquial? En nada. Las actividades siguen siendo las mismas, le pertenece el Templo a Dios primero y luego a todos nosotros. No se han cerrado las puertas, no está en venta, no ha sido clausurado. Se han visto mejoras que poco a poco cambian el aspecto: embellecimiento de jardines, limpieza, aseo, orden, lavado de paredes y protección; todo avanza sin mayores tropiezos.
Les contamos con orgullo que tenemos una excelente relación con la Oficina de Patrimonio y su directora la Arquitecta Sandra Quirós, son ellos quienes han revisado y aprobado los trabajos que en estos momentos se realizan, son ellos quienes aportan sus conocimientos y nos han ayudado en la resolución del papeleo administrativo, y esperamos continuar así.
Don Oscar Arias Sánchez, Presidente de la República firma el decreto el día 31 de Octubre del año 2006. (Día de brujas para muchos, dicen unos cuantos). Pero la historia de su declaración se inicia en el año 1997, con una carta con fecha del 1 de Octubre, dirigida a la Arquitecta Sandra Quirós de la Oficina de Patrimonio, carta firmada por el Sr. Alonso Mora Román, vecino de Coronado en la cual manifiesta su disgusto por la construcción de las rejas alrededor del Templo. Era época del querido Padre Eliecer Figueroa y con mucho atino se diseñó la verja y los muretes, que a mi parecer en nada demeritan al Templo Parroquial y que lograron un propósito y fue el de proteger los jardines y evitar escenas bochornosas en el día y la noche, amén de alejar a ladrones y otras malas personas. Estoy totalmente convencido que Don Alonso Mora no sabe que su carta se toma como iniciativa para la declaratoria, pero todas las cosas tienen su lado bueno y de mi parte le agradezco enormemente que se tomara el tiempo de redactar la nota y formar parte de la historia, tal y como lo hemos hecho nosotros a través de los años.
A la fecha, y si mi memoria no me falla, los señores del Ministerio de Cultura no han entregado de forma oficial la declaratoria y recuerdo muy enojado a Don Guido Sáenz por la negativa de la comunidad. Ahora que vamos poco a poco avanzando en el tema de Conservación (no de remodelación) nos damos cuenta que la Declaratoria nos despierta un interés por conocer más de nuestra bella edificación. Tengo en mis manos el expediente técnico elaborado por la Arquitecta Ileana Vives, con fecha de Noviembre del 2004 y el cual sienta las bases para la declaratoria posterior. De este proceso si reclamo el hecho de que se hizo a hurtadillas, sin tomar en cuenta a fondo a la comunidad y mucho menos a la Parroquia, las entrevistas son escuetas y la mayoría es copia de los libros de Doña Amparo Cruz y de Don Jorge Garita. Es un folleto de unas 30 páginas que en nada resume la historia de nuestro templo y de la entrega de la comunidad para su edificación. Pero nos toca a nosotros escribir con trazo firme esta historia y recordarla por siempre a las nuevas generaciones.
No olviden acercarse y preguntar, necesitamos de su ayuda, escriba a la Parroquia, hágase escuchar, tenemos muchas cosas que hacer y poco tiempo de vida para hacerlas, una de ellas es dejar un granito de arena en la playa de la historia.
Sabían ustedes que nuestro cantón se llamaba “Coronado” desde el año 1911 y que nada tenía que ver con el ilustre Juan Vásquez de Coronado,… es un tema para nuestra próxima cita.
Carlos Jiménez
Arquitecto
Estamos recién empezando la temporada de invierno, y en estos meses que aprovechamos de verano se han realizado trabajos de limpieza de canoas y bajantes de pluviales en el templo; se ha revisado la cubierta de techos y se ha limpiado, con lo cual esperamos iniciar una etapa de reparación de cumbreras, botaguas y otros elementos propios en el techo de nuestro Templo Parroquial.
Para evitar preocupaciones hemos ya tapado el hueco que hicimos para ver los cimientos del templo, se hicieron pruebas al concreto encontrado y al suelo mismo bajo la cimentación. Nuevamente me quito el sombrero ante la capacidad constructiva realizada hace ya casi 80 años. Los concretos están en perfectas condiciones, la humedad y el tiempo no han provocado daño en la estructura, los mismos profesionales del Laboratorio de Materiales de la Universidad de Costa Rica están asombrados de la resistencia del concreto utilizado. Pruebas hechas con equipos especiales en los muros y columnas nos indican una resistencia del concreto por encima de 230 Kg/cm2 o sea superior a la resistencia solicitada actualmente para edificaciones similares que es de 210 Kg/cm2.
El pasado sábado 25 de Abril los estudiantes de ingeniería de la Escuela de Ingeniería Civil de la Universidad de Costa Rica expusieron ante el Padre Manuel A. Guevara, la Comisión de Restauración, la Comisión de Obras Parroquial y los representantes del Ministerio de Cultura y de la Curia Metropolitana los alcances de sus trabajos a realizar. Es de suma importancia este trabajo ya que es el dictamen “médico” del estado actual del Templo y servirá de base para aplicar un plan remedial y de conservación a futuro.
Quedamos muy complacidos del trabajo por desarrollar por parte de estos jóvenes futuros profesionales y de su grupo de profesores, gracias de nuevo a ellos y al Laboratorio de Materiales de la UCR por la donación de sus servicios.
Quiero hacer notar un detalle, dado que dentro de poco iniciaremos con la reparación de las ventanas del Templo, digo precisamente ventanas, dado que tan solo en el Templo existen cinco vitrales antiguos, de una gran belleza y que están ubicados en la parte superior de la nave central al costado Este y dos más en las capillas del costado este en la parte baja. El resto son ventanales provisionales que fueron comprados con el propósito de tapar los huecos de las ventanas y no dejar la parte interna del templo a la inclemencia del tiempo y segundo para que cada cierto periodo de tiempo los Isidreños sustituyéramos estos ventanales por vitrales.
En el archivo parroquial contamos con un documento fechado el 27 de Junio de 1931, en donde se presenta una oferta por el costo de la Ventanería. Es importante indicar que la Junta Edificadora estaba sorprendida del rápido avance en la construcción y por tanto se ve en la necesidad de comprar las ventanas. Se compran 16 ventanas para las naves de abajo, 23 ventanas para la nave central en la parte superior, 14 ventanas en las capillas y dos rosetones. Costo total de $12,700.oo y los vidrios costaron nada más y nada menos que $74, oo.
Para el año 1945 se cuenta ya con nuestros cinco vitrales, pero no sabemos porque razón se detuvo la idea de sustituir las ventanas por vitrales y actualmente las ventanas se encuentran en mal estado y requieren de su reparación. Hay ideas y van desde desmontarlas, reparar el metal dañado y colocar silicón o duretan para evitar la entrada de aguas, lo malo es que el metal está dañado y sería un arreglo provisional y a futuro de nuevo se dañaría la estructura; otra idea es la de cambiar el metal por aluminio con lo cual se ganaría mucho en cuanto a resistencia al tiempo y la última y más cara es la idea de retomar de nuevo la idea de continuar con los vitrales. Los dejamos con la inquietud.
En estos meses que hemos estado trabajando es decepcionante la poca importancia que los medios de comunicación han dado al proyecto, mismos medios que se prestaron para escándalos hace no menos de dos años y que no vale la pena recordar. Instamos a que se acerquen a la Parroquia y se enteren de los planes concretos a desarrollar.
Carlos Jiménez
Arquitecto
El actual Templo Parroquial a San Isidro Labrador es nuestro segundo templo, nuestra parroquia fue instaurada el 26 de Diciembre del año 1881, nombrándose al Padre José Victoriano Mayorga como nuestro primer Cura Párroco. Para el año 1864 se conoce de nuestro primer Oratorio, situado en San Antonio (Guayabal).
Para el año 1862 los vecinos se organizan para solicitar al Obispo nombre una comisión que determine un lugar apropiado para la construcción de un nuevo Templo. Esta comisión escoge el sitio en el cual se encuentra hoy el Templo Parroquial. Dado el permiso este mismo año se inicia el proceso de recaudar fondos. El 21 de Noviembre del año 1880 se bendice la nueva edificación, construida con piedra, cal y canto. Iglesia de forma sólida rectangular de base, puertas y ventanas en arco de medio punto, podríamos hablar que es de un estilo renacentista.
Para el año 1910, el terremoto de Cartago afecto grandemente nuestro templo, lo que motivo a los vecinos a edificar un nuevo templo. No fue hasta el año 1923, siendo Cura Párroco el Padre Carlos Meneses quien logra cimentar la idea de un nuevo templo parroquial. El 18 de Julio del año 1923 se nombra al Padre Rubén Fernández como cura interino de la Parroquia de San Isidro de Coronado, sustituyendo al Padre Meneses, quien renunciará meses antes. El Padre Rubén, con gran acierto retoma la idea de un nuevo templo e inicia un fabuloso capitulo de la historia de Coronado.
Para Febrero del año 1924 se inician las actividades para recaudar fondos para la edificación del nuevo templo. Para el 15 de Febrero del año 1925 se organiza el primero de los grandes turnos para capitalizar la idea.
El Padre Rubén es un visionario, es el arquitecto e ingeniero del proyecto, los documentos resguardados en nuestro archivo parroquial dan fe de una genialidad inédita en este hombre, que si bien no se dedicase a servir a Dios, sería en su época un magnifico ingeniero o arquitecto, dada su capacidad resolutiva. Si bien es cierto se contrata al Arquitecto Teodorico Quirós para el diseño arquitectónico, es el Padre Rubén quien da las pautas para su diseño, dirige la labor del arquitecto y guía el proyecto hasta la edificación actual. Se contrata a Teodorico Quirós en 1927, por un costo de ¢4.000.00 (cuatro mil colones), sin embargo por atrasos de parte del Arquitecto se le rebajan ¢400.00 (cuatrocientos colones), multa por no apurarse. Son varias las cartas del Padre Rubén hacia el Arquitecto Quirós donde le reprende su retraso y su obstinación en no seguir los lineamientos por él indicados y explícitos. Esto es muy interesante, por el hecho de creerse que el Arquitecto fue quien concibió la obra, pero fue el arquitecto el cincel que dio vida a la idea del Padre Rubén: un templo en estilo gótico, construido en concreto armado, algo nunca visto en su época en toda América Latina y un adelanto tecnológico en Costa Rica, que hoy en día sorprende a consagrados ingenieros estructurales.
Esto sorprende dado que los profesionales de hoy en día cuando se habla de restauración de una iglesia piensan de inmediato en construcciones de ladrillo, barro o calicanto; dado que en la época se construía de esta forma; sin embargo nuestro querido templo es una magnifica obra de concreto armado, cien por ciento; no posee un solo ladrillo en sus paredes y pisos, posee cimentaciones armadas como placas aislada y amarradas con vigas de fundación.
Para Agosto del año 1928 los planos entregados por el Arq. Quirós son llevados a Alemania por el Padre Koch, director del Seminario. El Padre Koch los lleva a una fabrica llamada Casa Krupp, compañía dedicada a la fabricación de estructuras en acero para edificaciones, puentes y otros, empresa de gran prestigio en la época dentro del campo europeo. Para el 6 de Noviembre del año 1928 los ingenieros alemanes aprueban los planos arquitectónicos y se dan a la tarea de preparar las ofertas con los costos de la estructura. Para esta misma época se había nombrado al Sr. Jacinto Rodríguez como el Maestro de Obras en la construcción de la obra.
Fuente: Archivo Parroquial
Libro “Celebración del Primer Centenario del Templo de la Parroquia de San Isidro de Coronado”, escrito por la Licda. Amparo Cruz Zúñiga en el año 1982.
Arquitecto Carlos Jiménez
A partir de este mismo año vamos a realizar una serie de trabajos encaminados a un proceso de Restauración y por ende a continuar con obras de mantenimiento de nuestro Templo Parroquial.
Ya tenemos debidamente catalogados y archivados los documentos históricos antiguos: cartas, telegramas, facturas, planillas, informes de turnos, ofertas y cuanto documento valioso hemos encontrado que nos respalde la historia de la construcción. Estamos trabajando en trasladar a computadora (AutoCAD) los planos antiguos enviados por los alemanes donde se contempla el diseño estructural y un equipo trabaja en el dibujo completo de planos a nivel arquitectónico, eléctrico y mecánico. Todo esto nos servirá de base para determinar con certeza el grado de deterioro y la medicina correcta a aplicar. Recalcamos que estamos seguros que a nivel estructural el Templo es un ejemplo de ingeniería, único en el mundo y que ha resistido y resistirá el paso del tiempo. Lo que debemos realizar muy posible es una labor extensa de limpieza, reparación de repellos, reparación de cubierta de techos, etc.
La Comisión de Restauración la conforman: el Cura Párroco, la Comisión de Obras Parroquial, un miembro de la municipalidad, un representante de la Curia Metropolitana, un representante del Ministerio de Cultura (Oficina de Patrimonio) y dos representantes de los laicos. Todos ellos son profesionales en su campo o han sido escogidos por su capacidad de trabajo y dedicación. Tengan por seguro de que las cosas van por buen camino y que serán muy bien fiscalizadas, dado que muchos ojos están puestos en el trabajo por realizar.
Se ha contactado a la Universidad de Costa Rica por medio de su escuela de Ingeniería para que alumnos avanzados reúnan información necesaria para realizar la evaluación estructural, a su vez dicha información será manejada por el Ing. Miguel Cruz, ingeniero estructural de alto prestigio en nuestro país y que ha participado en procesos de restauración de la Iglesia de la Merced, Las Ruinas de Cartago, el Templo de San Ramón, Mata de Plátano, entre otros.
Hay empresas privadas y personas que ya han ofrecido su participación y estamos claros de que su ayuda será bien recibida.
En los próximos días estaremos colocando andamios para iniciar la labor de limpieza y veremos personal identificado realizando distintas labores. No tengan temor en acercarse a la Oficina Parroquial y pedir información. Todo lo que estamos haciendo esta abierto a consulta y todo lo que se hará ha llevado su debido proceso en solicitud de permisos y aprobaciones.
Carlos Jiménez Alvarado
Arquitecto
Ya desde el año 2004 se inicio una etapa que podemos llamar de “tramitología”, trámites necesarios para llegar al día de hoy. El Templo Parroquial San Isidro Labrador pertenece a la Comunidad de Coronado y trasciende sus fronteras, es un icono de la arquitectura nacional, es una joya emblemática de la Iglesia Católica, es el símbolo de una comunidad. El Templo Parroquial es el reflejo de fe de una población humilde, trabajadora y campesina, que en el año 1924, guiados por el Padre Rubén Fernández inician una gesta no realizable en la actualidad. La edificación en si representa un adelanto tecnológico sin precedentes en la ingeniería estructural de la época; una visión de nuestros antecesores de que las edificaciones deben reflejar la fortaleza sobre la cual esta cimentada una comunidad.
Tomemos en cuenta que desde 1935 el templo no recibió ningún tipo de protección exterior para resistir el embate de la lluvia, el viento, el frío y que en la actualidad nos hemos acostumbrado a mirar un templo gris, manchado, sucio; principalmente en el costado norte y en frente del Templo. Los invito a observar con detalle el costado sur del Templo, hay una marcada diferencia y en este sector se aprecia la belleza y el color de la edificación.
Iniciamos con el rescate de los documentos históricos antiguos: cartas de los sacerdotes, facturas de compra de materiales, permisos del presidente de la República Don Cleto González Viquez, recibos de dinero, planillas, etc. Documentos reales de la época que hoy están en resguardo en el Archivo Parroquial y protegidos del daño que pueda provocar el paso del tiempo.
Encontramos, para gran satisfacción, tres juegos de planos enviados por los alemanes en el año 1928 con todo el detalle estructural del Templo, describe en sus láminas desde sus cimientos, muros, columnas, paredes y techos, y ni que decir de nuestra hermosa torre del campanario.
Planos del Arquitecto Don Teodorico Quirós se conservan en el Archivo Arquidiocesano y contamos con dos bellas acuarelas del Templo, elaboradas por el mismo arquitecto y que Gracias a Dios se encuentran restauradas y bajo resguardo.
Tenemos la certeza de que el Templo Parroquial fue construido solidamente, prueba de ello es que los fuertes temblores no han hecho mella en el. Pero, debemos darle el debido mantenimiento y para ello se requiere de estudios estructurales, análisis de los materiales, limpieza de las fachadas y aplicación de productos que nos permitan mantener su color gris pero que evite los hongos, la humedad y otros elementos que dañan las estructuras de concreto.
Más adelante les relataré de los resultados de las investigaciones y de que estamos por escribir todos juntos una nueva página de la historia.
Se ha conformado por parte de la Parroquia una Comisión de Obras, conformada por profesionales en arquitectura e ingeniería para quienes este proyecto es un reto enorme de sabiduría por entender y de conocimiento por aprovechar. Esta Comisión es supervisada por la Comisión de Restauración y Mantenimiento del Templo Parroquial, y dependiente del Concejo Económico y del Cura Párroco.
Entendamos que el Templo Parroquial es de la Comunidad de Coronado, pero como su representante legal están Las Temporalidades de la Arquidiócesis de San José, ligadas muy de cerca de la Curia Metropolitana. La Curia delega responsabilidades en sus departamentos Legal y de Arquitectura. El Templo es patrimonio arquitectónico nacional y por tanto dependemos de decisiones correctas a tomar en el Ministerio de Cultura delegado en su oficina de Conservación de Patrimonio.
Todo lo anterior ha representado y representará mucho papeleo, pero ya sabemos como hacerlo, lo que viene y se los contaré después es, “Manos a la Obra” y a trabajar
Carlos Jiménez Alvarado
Arquitecto
Apóstol de Jesucristo y principal propagador del Cristianismo, que tuvo una participación decisiva en la expansión de la Iglesia, desde el momento de su conversión. — Fiesta: 30 de junio. Misa propia.
Saulo, el futuro San Pablo, nacido en Tarso de Cilicia, hacia el año 8 de la Era Cristiana, pertenecía a una familia judía de la diáspora o dispersión y, como tal, estaba sólidamente formado en la Ley judaica. Pronto pasó Saulo a Jerusalén, a completar su educación rabínica, y su maestro fue el más autorizado rabino de entonces, Gamaliel el Viejo. Su gran talento le afianzó rápidamente en los principios de la Ley antigua, que cita constantemente de memoria y con gran exactitud. Su carácter impetuoso le lanza a un fanatismo exagerado, en legítima defensa de la Ley y tradiciones ancestrales.
En las sinagogas de Cilicia debió de conocer la doctrina de la nueva fe cristiana, por la predicación de San Esteban, y su celo e impetuosidad le llevaron a unirse a los perseguidores de ello, convencido de que defendía la causa de Dios.
«Yo perseguí de muerte —nos dice él mismo— a los seguidores de esta nueva doctrina, aprisionando y metiendo en la cárcel a hombres y mujeres».
Y cuando estalló el motín que costó la vida a San Esteban, Pablo evidentemente tomó parte activa en él, ya que los verdugos dejan las vestiduras ante sus ojos: «Y depositaron las vestiduras delante de un mancebo llamado Saulo», leemos en los «Hechos de los Apóstoles».
Por aquel tiempo se había ya constituido en Damasco un grupo importante de la nueva comunidad cristiana, del que pronto tuvo noticia Pablo, que contaba por entonces unos veintiséis años de edad. Con su afán de exterminio pidió al príncipe de los sacerdotes unas cartas de presentación para Damasco, a fin de apresar a los adeptos de la nueva fe. Mas todo había de suceder de muy distinta manera...
Viaje hacia Jerusalén
La predicación de Ágabo
De Éfeso a Corinto, pasando por Macedonia
Éfeso
En quinto lugar el episodio de la revuelta de los orfebres: se produce ésta como consecuencia del malestar por la merma económica producida por la predicación paulina. Los orfebres invocan razones para provocar la adhesión del pueblo. Finalmente ante el tumulto debe intervenir la autoridad romana, en este caso el magistrado Alejandro, el cuál advierte a los reunidos de las consecuencias legales de su conducta, y de la existencia de instituciones legales para tomar en consideración cualquier acusación legítima que se hiciese.
Vuelta a Antioquía
Pablo en Corinto
Como era de esperar, al final las malas artes de los perseguidores judíos entran en acción, llevando a Pablo ante las autoridades romanas. Aquí nos encontramos con la actitud lucana resaltando la actitud neutral de las autoridades judía, que sólo entendían de delitos tipificados en la ley romana. La referencia a la agresión a Sóstenes parece ser una reacción antisemita de la población pagana más que un ataque de los contrariados judíos.
Pablo en Atenas
En segundo lugar el Apóstol plantea la comunicación de Dios a través de la revelación creacional. En tercer lugar esta revelación de Dios a través de la creación ha permitido a los paganos, en una propedéutica divina, un conocimiento imperfecto de la divinidad. Se nombra a un poeta griego con la intención clara de fundamentar su argumento en una afirmación procedente de la propia cultura helena; eso sí, sacada de su contexto original. En quinto lugar afirma el tiempo del anuncio inequívoco de la palabra de Dios a los paganos. Finaliza el discurso con la afirmación cristológica fundamental de la resurrección de Jesús. Como es lógico los griegos tenían enormes dificultades para conciliar esta afirmación con el atomismo mecanicista, de cuño epicúreo que constituía la visión del mundo dominante en la cultura helenística. A pesar de todo, unos pocos se convierten a la fe.
Tesalónica y Berea
Filipos
Después de ser encarcelados nos encontramos con una historia interesante de liberación: el Espíritu, de nuevo, interviene a favor de la expansión de la Palabra aunque las dificultades sean enormes. Siguiendo la interpretación teológica lucana, a través de un hecho natural, que es interpretado como una intervención providencial del Espíritu, Pablo y Silas son liberados de su cautiverio. Como no podía ser menos, el autor de hechos introduce como epílogo de este relato de liberación la conversión del carcelero y toda su familia.
El final de este relato de liberación insiste en la condición de ciudadano romano del Apóstol y la convicción de las autoridades romanas de la ciudad de haber violada las garantías procesales que prescribía el ius gentis en el caso de Pablo. Pablo sabedor de esta circunstancia fuerza una disculpa pública de éstas , de modo que los pretores les ruegan que salgan de la ciudad .
Ciclo de Grecia
Asia Menor
Iconio
Recorrido: bajan desde Antioquía al puerto de Seleucia, en éste embarcan en dirección a Chipre, llegando en primer lugar a la ciudad de Salamina, donde tiene lugar una rápida predicación. Desde Salamina parten hacia Pafos. En esta ciudad tienen lugar los principales hechos de esta escala chipriota del viaje paulino.
Sucesos: en Salamina ya se nos señala lo que será una constante en la predicación paulina: Pablo siempre comienza su predicación anunciando la Palabra a los judíos en la sinagoga local.En Salamina se destaca la ayuda de Juan en esta escala. En lo tocante a su estancia en Pafos, hay que considerar el episodio sobre el enfrentamiento entre Pablo y el mago Elimas (Bar-Jesús). Pablo, mediante la demostración práctica de la superioridad del Espíritu frente a las magias de Bar-Jesús (oscuridad y tinieblas para el mago) . Hemos de recalcar que el castigo es sólo momentáneo, y parece que causó una honda impresión en el procónsul Sergio Paulo, llegando este a convertirse “impresionado por la doctrina”.
Personajes: Juan ayudando a los dos Apóstoles en su predicación en Salamina; Bar-Jesús, uno de los muchos magos que pululaban por aquella zona y con los cuales los predicadores cristianos tuvieron que vérselas; el procónsul romano que se convierte impresionado por la acción del Espíritu y la predicación de Pablo.
Pablo llegó a Roma en el 61, para ser juzgado. Fue decapitado entre el 65 y el 67, y su cuerpo enterrado a dos millas del lugar del martirio, en el área sepulcral que la cristiana Lucina poseía en la Vía Ostiense que formaba parte de un antiguo cementerio. Fue posible enterrar al apóstol Pablo en una necrópolis romana, aun siendo cristiano, en cuanto ciudadano romano. Su tumba fue enseguida objeto de veneraciñón, y sobre ella se edificó una cella memoriae o tropaeum, donde, durante estos siglos de persecución, iban a rezar los fieles y los peregrinos, sacando fuerzas para continuar la evangelización del gran misionero
A 1,37 metros debajo del actual Altar papal, una lápida de mármol (2,12 m. x 1,27 m.) lleva la inscripción PAULO APOSTOLO MART….Esta formada por varias piezas. La que lleva el nombre PAULO posee tres agujeros, uno redondo y dos cuadrados.
Sobre un sarcófago macizo de 2,55 m. de largo por 1,25 m. de ancho y 0,97 m. de altura fueron edificados los sucesivos “altares de la Confesión”. Durante las últimas obras se abrió un hueco debajo del Altar papal para que los fieles puedan ver la tumba del Apóstol.
Con el fin de las persecuciones contra el cristianismo y la promulgación de los edictos de tolerancia, a comienzos del siglo del IV, el emperador Constantino mandó realizar excavaciones en los lugares de la cella memoriae donde los cristianos veneraban la memoria del Apóstol San Pablo, decapitado entre el año 65 y el 67, bajo Nerón. Sobre esta tumba, situada en la Vía Ostiense, a unos dos kilómetros de la muralla aureliana que rodeaba Roma, mandó levantar una Basílica, que el Papa Silvestre consagró en el 324.
La Basílica fue reformada y ampliada entre el 384 y el 395, bajo los emperadores Teodosio, Valentino II y Arcadio, según un vasto proyecto de cinco naves que se abre a un cuadripórtico, y a lo largo de los siglos los Papas seguirán embelleciéndola y añadiendo partes, como la imponente cinta de fortificación levantada contra las invasiones a finales del siglo IX, el campanario y la maravillosa puerta bizantina del siglo XI, y también los mosaicos de la fachada de Pietro Cavallini, el hermoso claustro de los Vassalletto, el famoso baldaquín gótico de Arnolfo di Cambio y el candelabro pascual de Nicola d’Angelo y Pietro Vassalletto, del siglo XIII. Es el periodo de la edad de oro de la Basílica más grande de Roma, hasta la consagración de la nueva Basílica de San Pedro en 1626. Este lugar sagrado de peregrinación de la cristiandad es famoso también por sus obras artísticas.
En la noche del 15 de julio de 1823 un incendio destruyó este testimonio único de épocas paleocristianas y bizantinas, del Renacimiento y del Barroco. La Basílica fue reconstruida de modo idéntico, usando los elementos que se habían salvado del incendio. En 1849 el Papa Gregorio XVI consagraba el altar de la Confesión y el transepto.
Se sigue reformando y embelleciendo. En 1928 se añadió el pórtico de las 146 columnas. Hoy es la tumba del Apóstol lo que ha salido a la luz, mientras que una serie de obras importantes se benefician, come en el pasado, de la generosidad de los cristianos de todas las partes del mundo.
La larga serie de medallones que reproducen la efigie de todos los Papas de la historia fue comenzada en el siglo V bajo el pontificado de León Magno y atestigua de modo extraordinario la “supremacía reconocida por los fieles de cualquier lugar a la Iglesia fundada y constituida en Roma por los dos gloriosísimos Apóstoles Pedro y Pablo” (San Ireneo, Adversus haereses, III, 1, 3, 3, 2).
Después va a Siracusa, Regio y Pozzuoli. Desde aquí toma el camino hacia Roma y tiene la alegría de ser recibido por los hermanos –que han recorrido a pie 50 kilómetros–, pues el Apóstol no es ningún desconocido: habían recibido, tres años antes, su gran Carta a los Romanos.
En Roma, existía una comunidad de cristianos, cuyo origen se ignora y que Lucas describe como numerosa y célebre por su fe y sus obras. El cristianismo fue llevado a Roma muy pronto por mercaderes judíos y permaneció al lado de las sinagogas. Cuando Claudio murió Roma contaba con unos 50.000 judíos procedentes de regiones muy distintas, diseminados en las varias sinagogas de la capital del Imperio.
Pablo, pues, llega a Roma en el 61 para ser juzgado. Después de dos años de residencia vigilada, en una casa particular en el centro de la ciudad, cerca del Tíber (el barrio judío de hoy), años que emplea para evangelizar y escribir, el proceso desvanece por falta de acusadores. Pero después del incendio del 64 Nerón acusa a los cristianos de ser los autores del incendio y Pablo fue arrestado, encadenado en la cárcel Marmertina y condenado a la decapitación, que será ejecutada fuera de las murallas aurelianas, en la Vía Ostiense, probablemente entre el 65 y el 67.
El primer gesto de Pablo en la capital del Imperio y también sus últimas palabras, anotadas en los Hechos, fue hacer –una vez más – un llamamiento a los judíos. Tal y como había escrito a los romanos: “El Evangelio es una fuerza de Dios para la salvación de todo el que cree: del judío primeramente y también del griego” (Rm 1,16). De modo que, al final de su misión, aquel que el Señor quiso como Apóstol de los gentiles no quiso olvidarse ni siquiera del “más pequeño de mis hermanos” (Mt 25,40). “A causa de la esperanza de Israel llevo estas cadenas”.
Lanza un último y vibrante llamamiento a la “conversión” de su pueblo, a la zozobra que ha conocido. En Cristo, la Alianza de Dios está de ahora en adelante abierta a todos.
La palabra del final no es la muerte de Pablo, puesto que se trata por el contrario del desarrollo del cristianismo y de la Buena Nueva llevados a los largo y ancho por el gran testigo del Resucitado, convertido a su imagen en “luz de los gentiles” (Is 49,6; Hch 13,47).
Todo está listo para la explosión: el temor desencadenado por las predicaciones de Pablo en las sinagogas y el desarrollo de este cristianismo que amenaza las estructuras y las leyes. Las tensiones estallan a la llegada de Pablo al templo, el séptimo y último día de la purificación. Algunos judíos venidos de Asia Menor lo reconocen, lo acusan de haber profanado el Templo por entrar con algunos griegos en él y alborotan a la gente, que lo arrastra fuera del Templo.
Gracias a la llegada del tribuno con un tropel de soldados Pablo se salva de la muerte, y quiere aún hablar a la gente. “De pie sobre las escaleras…en medio de un gran silencio, les dirigió la palabra en lengua hebrea”: explica su fidelidad de judío formado en la escuela de Gamaliel, y el encuentro desconcertante en el camino de Damasco que gobierna e inspira su vida. Luego, frente a estos judíos de Jerusalén, añade: «Estando en oración en el Templo caí en éxtasis; y le vi al que me decía: “Date prisa y marcha inmediatamente de Jerusalén pues no recibirán tu testimonio acerca de mí….”»(Hch 22,17), y más adelante: “Marcha, porque yo te enviaré lejos, a los gentiles” (Hch 22,21). Estas últimas palabras hacen que la muchedumbre se desencadene de nuevo: significa, efectivamente, que la Alianza de Dios con los hijos de Israel está abierta a todos.
El tribuno manda que metan a Pablo en el cuartel de Jerusalén para azotarle, pero se libra de la flagelación porque es ciudadano romano. Al día siguiente se celebra el primer proceso ante el sanedrín.
A causa de una conjura de zelotas judíos que quieren matarle es traslado a Cesarea: segundo proceso ante el procurador Félix (años 57-59) ;
Tercer proceso ante el nuevo procurador Festo, dos años después.
Cuarto proceso ante Agripa II: “Este hombre no ha hecho nada digno de muerte o de prisión... Podía ser puesto en libertad si no hubiera apelado al César”.
De regreso a Jerusalén, Pablo, “encadenado en el Espíritu”, convoca a los Ancianos de la Iglesia de Éfeso. Predice su próximo fin, les exhorta a la vigilancia, al trabajo, a socorrer a los pobres y los débiles: “Mayor felicidad hay en dar que en recibir”. Por último, les deja como testamento la “construcción del edificio”, o mejor dicho, la encomienda al poder de la Palabra, “que tiene poder para construir”: la actividad de la Palabra es primaria, es ella quien construye la Iglesia.
La escena termina con emoción: la asamblea se arrodilla, reza, y todos abrazan a Pablo; todos se encomienda a Dios y a su Palabra. Este episodio es importante para la historia institucional de la Iglesia: estos Ancianos o presbíteros convocados por Pablo y que el califica como pastores y obispos, encargados de alimentar y guiar espiritualmente, como vigilantes (es el sentido del nombre obispo) al pueblo de Dios, no reciben sus poderes de la asamblea de los fieles si no del Espíritu.
Durante su ministerio “independiente” y ante situaciones inéditas, Pablo tenía que aportar innovaciones a nivel doctrinal con las que justificar sus llamamientos a los creyentes para que se reunieran en comunidades unidas. De hecho, Pablo consiguió crear, por los lugares donde pasó, Iglesias muy unidas que podían subsistir y desarrollarse fuera de las estructuras vinculadas a las sinagogas.
Pablo vuelve por tercera vez a Jerusalén para informar a los Ancianos sobre su misión entre los gentiles. Encabeza una delegación de gente que representa a las Iglesias fundadas por él, generalmente pagano-cristianos, pero también discípulos judíos, como Timoteo. Se ha convertido en un jefe reconocido (1Co 12-14) de un grupo de comunidades locales en contraposición con las sinagogas y que llevan una vida autónoma en medio de comunidades paganas. Les da el nombre de Iglesias, según la tradición deuteronómica, reivindicando para cada una la dignidad de asamblea del pueblo elegido por Dios reservada en primer lugar a la Iglesia de Jerusalén. Pablo ejerce la autoridad de un apóstol de Jesucristo (1Co 1-21; 2Co 1,1), título con el que se siente muy vinculado.
Pero ahora, en la capital del judaísmo y ante la Iglesia de Jerusalén presidida por Santiago, donde “miles de judíos abrazaron la fe”, se le pide que demuestre su apego a los padres: “y todos comprenderán que te portas como un cumplidor de la Ley” Va al Templo, se purifica con un grupo de nazarenos y lo arrestan. Había escrito a los corintios “Me hecho todo a todos” (1Co 9,2).
En esta ciudad cosmopolita donde florecía el culto de Afrodita, Pablo conoce a Áquila y a su mujer Priscila, un matrimonio judío que había sido expulsado de Roma en el 49 con el edicto del emperador Claudio, “porque los judíos eran una causa permanente de desórdenes a impulsos de un tal Crestos” (Suetonio, Claudio 25,11). Los volveremos a encontrar en Roma, después de la muerte de Claudio, en el 54, que esperan la llegada del Apóstol prisionero. Mientras tanto, lo acompañan a Éfeso, ocupándose de la Iglesia y evangelizando.
Pablo, que desea trabajar como hacen los rabinos para asegurar la gratuidad de su servicio apostólico, se queda a trabajar con el matrimonio fabricando tiendas, pues eran de su mismo oficio. El sábado, en la sinagoga, trata de demostrar a los doctores de la ley el mesianismo de Jesús; el jefe de la sinagoga, Crispo, se hizo bautizar con toda su familia. La Iglesia de Corinto, que acoge también a los paganos, se desarrolla muy rápidamente y se convierte en su base ya que Roma es inaccesible por el decreto de expulsión de Claudio. Pablo permanece aquí 18 meses.
Hay un problema que surge cada vez con más frecuencia: las autoridades de las sinagogas, que benefician de privilegios, no desean que se siga confundiendo a los cristianos con una secta judía disidente, aunque en realidad estos ya no dependen de ellos. Acabarán por acusar a Pablo de propaganda religiosa ilícita ante el procónsul Galión (hermano del filósofo Séneca). Tras oír las acusaciones, se niega a escuchar la defensa, declarándose incompetente, pues Pablo es judío y se trata de disputas relativas a su ley (Hch 18,12-16). Pablo se embarca rumbo a Antioquía con Priscila y Áquila. El matrimonio se queda en Éfeso y formará el núcleo de la futura comunidad.
Muchos historiadores sitúan el “Concilio de Jerusalén” y el incidente de Antioquía al final de este segundo viaje, en el 52.
Es el tercer lugar de difusión de la Palabra, según los Hechos. Pablo se queda en este gran centro de intercambios culturales, religiosos y comerciales entre Oriente y Occidente más de dos años y funda una Iglesia. La confrontación con el judaísmo cede el paso al encuentro con otras corrientes religiosas: Artemisa es la gran diosa de Éfeso. Priscila y Áquila dirigen la comunidad y enseñan con celo. De este modo exponen “más exactamente el camino” a Apolo, que tendrá mucho éxito como catequista en Éfeso y Corinto.
Hacia el año 48 se plantea en Antioquía el problema relativo a la circuncisión de los no-judíos, cuando los cristianos procedentes de Judea piden la “libertad alcanzada en Cristo Jesús”, que también invocan Pablo y Bernabé para no imponer este rito a los cristianos procedentes del paganismo.
La comunidad decide entonces llamar en causa a los Apóstoles y a los Ancianos de Jerusalén y envía a Pablo y Bernabé, con su compañero griego Tito, acompañados por una delegación.
Los Apóstoles y Ancianos de Jerusalén aceptan a Tito, “no circuncidado”, reconociendo de este modo la validez del anuncio de Pablo acerca de la libertad de la gracia. La Asamblea confirma también a los responsables principales de la Iglesia y reconoce la vocación misionera de Pedro para los circuncidados y de Pablo para los no circuncidados. De hecho, se da una forma de división del campo misionero: Santiago, Cefas y Juan hacia los judíos, mientras que Pablo y Bernabé hacia los paganos.
La controversia que tuvo lugar durante la visita de Pedro a Antioquía atestigua la rectitud de Pablo, para quien la verdad del Evangelio no admite adaptaciones. ¿Qué sucedió? Un cristiano judío circuncidado no podía, en aquel entonces, sentarse en la mesa de un cristiano pagano sin incurrir en impuridad. Pues bien, en el contexto de Antioquía, Pedro es testigo de la supremacía de la fe en Cristo que llama a sí a todos los hombres, y se contrapone a este principio … hasta que llegan los cristianos enviados por Santiago, que preside la comunidad de Jerusalén, y oculta sus sentimientos. Pablo entonces se rebela: “Me enfrenté con él cara a cara, porque era digno de represión”.
El compromiso que se había tomado en Jerusalén aceptaba la existencia de las comunidades mixtas que Pablo había establecido en las jóvenes Iglesias de Asia Menor. Sin embargo, la comunión plena entre circuncidados y no circuncidados resultaba problemática. ¿Acaso ha de considerarse secundaria la salvación de Jesucristo? Pablo reivindica la nueva vida en la fe, el don del Espíritu y la supremacía de la promesa divina sobre la ley … La contraposición se da entre Santiago y la Iglesia de Jerusalén, con Pedro y Bernabé (dudosos, que se alían con Santiago), y la misma Iglesia de Antioquía que confirma este compromiso (Hch 15,40). Solo lo seguirá Silas. Tras este largo noviciado que duró 15 años se abre un nuevo periodo para Pablo.
A principios de la década de los 40 del siglo I, la Iglesia de Jerusalén envía Bernabé a Antioquía de Siria para que tome en mano esta Iglesia fundada por misioneros helenistas expulsados de Jerusalén. Sale hacia Tarso en busca de la ayuda de Pablo, quien se convierte en uno de los dirigentes de la comunidad , evangelizando con gran éxito. Por primera vez Pablo se aleja del ambiente de la sinagoga y predica también a los griegos. Se forma así una comunidad mixta. La ”invención” del título de cristianos, usado por primera vez en Antioquía, representa uno de los frutos más hermosos de la predicación de Saulo en la ciudad.
De ahora en adelante la Iglesia de Antioquía será el centro de difusión del Evangelio y vivirá independiente del Templo y de la vida Judea.
Esta comunidad de Antioquía dispone de una formación y organización sólidas. Durante una asamblea de oración, la inspiración de la comunidad confirma la vocación personal. Se oye la voz del Espíritu Santo que dice: “Separadme ya a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los he llamado”; entonces, la asamblea ora, ayuna, les impone las manos y los envía en misión.
Bernabé y Pablo navegan hacia Chipre. Es el Espíritu Santo quien los envía en esta dirección. Anuncian el Evangelio en las sinagogas del este de la isla, en Salamina, y luego hacia el oeste, en Pafos. Desde este momento Lucas llamará a Saulo con su nombre romano: Pablo, subrayando así que posee todos los requisitos de su misión de ir a las “naciones”.
Inmersión en tierra pagana, más allá del Tauro, en cuatro ciudades estratégicas para Roma, en el camino de Sebastopol. Lucas sitúa el primer importante discurso misionero de Pablo en la sinagoga de Antioquía de Pisidia, nueva colonia romana. Ante la mala acogida que le dispensó la mayoría de los judíos, Pablo se dirige a los paganos. Pablo y Bernabé salen hacia Iconio, Listra y Derbe. Los dos Apóstoles consolidaron las jóvenes comunidades.
Por una parte, animan la vida común entre creyentes procedentes del judaísmo y nuevos convertidos procedentes del paganismo, granjeándose la enemistad de los jefes de las sinagogas donde predican. Por la otra, designan “Ancianos”, según el modelo de la Iglesia de Jerusalén. Tras cumplir esta misión, vuelven a Antioquía de Siria.
Los Hechos refieren la célebre frase que oyó en el camino de Damasco: “Saúl, Saúl, ¿ por qué me persigues?”.
La narración que el propio Pablo hace de la aparición del Resucitado refleja una gran inquietud interior, según las vocaciones/conversiones proféticas del Antiguo Testamento, portadoras también de una misión: “Mas, cuando Aquel que me separó desde el seno de mi madre y me llamó por su gracia, tuvo a bien revelar en mí a su Hijo, para que le anunciase entre los gentiles, al punto…”(Ga 1,15-17).
La “conversión” radical de Saulo no es para él un cambio de religión: se siente más judío que nunca, puesto que es el “Dios de los padres” quien lo envía a predicar el Evangelio. El evangelizador de los gentiles seguirá predicando a los judíos en la medida en que le sea posible, hasta su último llamamiento, en Roma. La conversión y el bautismo de Pablo significan que ha descubierto su justa y verdadera colocación en la vida de Israel.
Se ignora la fecha de este acontecimiento capital; de la Carta a los Gálatas se pueden deducir los años 33-35, poco después de la constitución de la primera Iglesia, en Jerusalén, creada en torno a ”Pedro con los Once” (Hch 2,14).
“De allí a tres años”, Saulo va a Jerusalén para conocer a Cefas (de “Piedra”, en griego), con este nombre llamará siempre a Pedro, y permanece “quince días en su compañía”. No cabe duda de que Pedro le enseña la tradición oral relativa a Jesús que Pablo no conoce (cf. 1Co 11, 23-35), y también una interpretación cristológica de los profetas, según las enseñanzas del Maestro a sus discípulos.
La visita es discreta: Pablo vio sólo a otro dirigente de la Iglesia, “Santiago, el hermano del Señor”. Pablo se enriquece espiritualmente junto a la Madre-Iglesia, sin embargo, no consigue integrarse, probablemente a causa de su pasado de zelote. Se salva incluso de un tentativo de asesinato organizado por los judíos de lengua griega. (Hch 9,29-30).
Se dirige a Tarso, donde vuelve a su oficio de fabricar tiendas y sigue proclamando su fe en la sinagoga (Hch 18,3). Son años de madurez personal.
Por indicación del Papa, en todo el mundo los fieles cristianos podrán ganar indulgencia plenaria con ocasión de la celebración de los dos mil años del nacimiento del Apóstol Pablo.
El propio Benedicto XVI peregrinará a la basílica de san Pablo Extramuros --en la romana vía Ostiense--, que se yergue sobre la tumba del Apóstol de las Gentes; allí abrirá y cerrará solemnemente el Año Paulino, respectivamente el 28 de junio de 2008 y el 29 de junio de 2009, en ambas fechas a las 17.00 horas.
Como es habitual en años jubilares, se conceden indulgencias especiales. La víspera de Pentecostés, la Penitenciaría Apostólica, siguiendo las indicaciones del Santo Padre, ha difundido el Decreto sobre las indulgencias que los fieles pueden ganar en honor de san Pablo.
Como se ha apuntado, ya desde las primeras Vísperas de la próxima solemnidad de san Pedro y san Pablo -que celebrará el Papa-- podrán ganar la indulgencia plenaria los fieles que visiten en Roma, en peregrinación, la basílica de San Pablo Extramuros.
Para ayudar a la veneración de la memoria de san Pablo, específicamente la Penitenciaría Apostólica señala, para estos peregrinos, que «además de elevar sus súplicas ante el altar del Santísimo Sacramento, cada uno según su piedad», deben «acudir al altar de la Confesión y rezar con devoción el "Padre Nuestro" y el "Credo", añadiendo pías invocaciones en honor de la Santísima Virgen María y de San Pablo», uniendo estrechamente esta devoción siempre «a la memoria del Príncipe de los Apóstoles San Pedro».
Expresión de universalidad, la celebración del Año Paulino también permite ganar la indulgencia plenaria en las Iglesias locales de todo el mundo. En estos casos, los fieles deben participar con devoción en una sacra celebración pública en honor del Apóstol de las Gentes.
Los lugares y momentos para ello son: en los días de la solemne apertura y clausura del Año Paulino, en todos los lugares sagrados; en otros días determinados por el obispo del lugar, en los lugares sagrados dedicados a San Pablo, y, por aprovechamiento de los fieles, en otros designados por el propio obispo.
Asimismo cualquier fiel en cualquier parte del mundo, si está legítimamente impedido -por ejemplo por enfermedad-- para participar en los momentos y lugares antes mencionados, puede ganar la indulgencia plenaria durante el Año convocado. Para ello debe unirse «espiritualmente a una celebración jubilar en honor a San Pablo» y ofrecer «a Dios sus oraciones y sufrimientos por la unidad de los cristianos», establece la Penitenciaría Apostólica.
En todos los casos es condición, para ganar la indulgencia plenaria, la recepción de los sacramentos: la Confesión sacramental y la Comunión Eucarística; asimismo, se debe orar por las intenciones del Sumo Pontífice y excluir en el ánimo cualquier apegamiento a cualquier pecado.
Un llamamiento dirige el Decreto a los sacerdotes: prontitud y generosidad para acoger a los fieles en confesión y facilitarles así el aprovechamiento de las indulgencias.
La previsión de estas indulgencias plenarias especiales por el Año Paulino responde a la solicitud del Papa por acercar a los fieles las gracias espirituales orientadas a su santificación, «de manera que puedan renovar y reforzar» «propósitos de salvación sobrenatural», apunta la Penitenciaría en su Decreto.
«El don de las indulgencias, que el Romano Pontífice ofrece a la Iglesia Universal, allana el sendero para obtener en grado sumo la purificación interior --añade-- que, mientras rinde homenaje al santo Apóstol Pablo, exalta la vida sobrenatural en el corazón de los fieles y les impulsa dulcemente a dar frutos de obras buenas».
Como explica el Catecismo de la Iglesia Católica, «la indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia» (n.1471-1479).
Y es que es necesaria una purificación que libere de la pena temporal que brota de la naturaleza misma del pecado y permanece -aún ya perdonado, como se ha apuntado--.
La purificación puede realizarse en la tierra o después de la muerte, «en el estado que se llama Purgatorio». Por ejemplo, «una conversión que procede de una ferviente caridad puede llegar a la total purificación del pecador, de modo que no subsistiría ninguna pena».
En cualquier caso, «el cristiano que quiere purificarse de su pecado y santificarse con ayuda de la gracia de Dios no se encuentra sólo», recuerda el Catecismo.
«Las indulgencias se obtienen por la Iglesia que, en virtud del poder de atar y desatar que le fue concedido por Cristo Jesús, interviene en favor de un cristiano y le abre el tesoro de los méritos de Cristo y de los santos para obtener del Padre de la misericordia la remisión de las penas temporales debidas por sus pecados --explica--. Por eso la Iglesia no quiere solamente acudir en ayuda de este cristiano, sino también impulsarlo a hacer las obras de piedad, de penitencia y de caridad».
Cumpliendo las obras requeridas, la indulgencia plenaria se puede lucrar -una sola vez al día-- para uno mismo o para un fiel difunto. La indulgencia es parcial o plenaria según libere de la pena temporal debida por los pecados en parte o totalmente. Las indulgencias especiales concedidas por el Año Paulino son siempre plenarias.
Además de la lámpara roja junto al Santísimo Sacramento, quisiera recordarte otras luces. Sin duda habrás participado en procesiones en las cuales llevas una vela rodeada de cartón. U otras veces habrás encendido una luz ante la imagen de la Virgen.
¡Una luz que arde! ¿No te dice nada? Es cierto: en la civilización de la luz artificial, se ha venido perdiendo un poco el sentido de los cirios. En un tiempo, también se utilizaban las lámparas alimentadas con aceite. Pero la vela encierra varios significados aún válidos. Observa con atención un cirio encendido: ilumina y crea una cierta atmósfera, sobre todo cuando la iglesia está en penumbra. Y mientras difunde luz y calor, lo ves consumirse lentamente.
Puede ser un signo del tiempo que pasa, pero también de nuestra vida, cuando se consume por los demás, difundiendo amor y verdad.
Pero hay más: ¿no piensas nunca en la fe que ha movido a una persona a encender aquella luz? ¿Por qué lo habrá hecho?
¡Cuántos sufrimientos encierra una vela? Si luego asistes a una Misa solemne, verás el altar mayor todo iluminado con cirios y, si eres monaguillo, habrás acompañado al sacerdote al ambón, permaneciendo a su lado, con los candeleras, durante todo el tiempo de la proclamación del Evangelio.
Entre tantas luces, no puedes olvidar una en particular: es la más grande, puesta sobre un cirial grande, junto a la fuente del
Bautismo. Es el Cirio pascual. Se enciende durante la Vigilia del Sábado Santo. Es el símbolo de Cristo resucitado, luz del mundo. Permanece junto al altar durante el tiempo pascual. Se lo enciende también cuando se administra el Bautismo: de su llama, el papá del bautizando enciende una vela, como signo de la fe en Jesús. Y el mismo Cirio pascual se enciende junto al ataúd con ocasión de los funerales, como signo de la resurrección y de la victoria de Cristo sobre la muerte.
En la antigüedad, se acostumbraba colgar lámparas en los sepulcros para alejar a los espíritus malignos. Para nosotros cristianos, las luces ante las tumbas indican la espera de Cristo, la esperanza en la resurrección y la fe en la vida eterna. ¿Sabes que hay una fiesta, llamada desde antiguo La Candelaria, cada 2 de febrero, en que la Iglesia bendice las velas? Los fieles llevan a casa una luz, no tanto como recuerdo, sino como compromiso, deseos de imitar la sabiduría de las vírgenes prudentes y no la imprudencia de las necias (cfr. Mt 25,1-13).
La luz es otro símbolo, uno de los más sugestivos, para indicar a Dios mismo. Cuando piensas en la luz no puedes dejar de pensar en el sol. Y justamente el sol, desde los primeros tiempos el cristianismo, se convirtió en el símbolo por excelencia de Cristo. Por esto la Navidad se celebra el 25 de diciembre: la Iglesia primitiva quiso "cristianizar" una fiesta pagana en honor del invencible dios sol, para anunciar a todo el mundo que el verdadero Sol sin ocaso es Jesús resucitado.
Sabes que el sol expulsa las tinieblas de la noche: anuncia un nuevo día. Desde la antigüedad, la luz era el símbolo del mundo divino, continuamente amenazado por potencias hostiles a los dioses (potencias de las tinieblas).
Juan, en todo su Evangelio, pone continuamente en contraste la luz y las tinieblas, donde la luz está para el bien y las tinieblas para el mal. ¿Recuerdas el milagro del ciego de nacimiento y la terquedad de los judíos (cfr. Jn 9,1-41)? Justo durante la fiesta judía de las luces, Jesús había declarado: "Yo soy la luz del mundo, el que me sigue no caminará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida" (Jn 8,12).
Sabes que sin la luz del sol, la vida sobre la tierra sería imposible. Entiendes ahora porqué la Biblia se abre con la luz creada por Dios, como principio de toda vida. Y se cierra (la última página del Apocalipsis) con la solemne promesa de que la nueva Jerusalén celestial, no necesitará más de la luz del sol ni de ninguna otra luz, "porque la ilumina la gloria de Dios y su lámpara es el Cordero... Allí no habrá más noche" (Ap 21,23ss).
El hombre religioso desde siempre ha dividido la jornada con intervalos de oración. Tres son los momentos particularmente sagrados: el alba, el mediodía y el ocaso. Podemos orar con palabras espontáneas y también con fórmulas fijas, consagradas por la Tradición. Y así podemos orar unidos a la Iglesia universal:
Te adoro, Dios mío,
y te amo con todo el corazón.
Te agradezco por haberme creado,
hecho cristiano,
y conservado durante la noche.
Te ofrezco las acciones de mi jornada:
haz que sean todas
según tu santa voluntad
para tu mayor gloría.
Guárdame del pecado y de todo mal.
Que tu gracia esté siempre conmigo
y con todos mis seres queridos.
Amén.
Te adoro, Dios mío,
y te amo con todo el corazón.
Te agradezco por haberme creado,
hecho cristiano,
y conservado durante este día.
Perdóname el mal
que hoy he cometido,
y si he hecho el bien, ¡acéptalo!
Protégeme en el reposo
y líbrame de todo peligro.
Que tu gracia esté siempre conmigo
y con todos mis seres queridos.
Amén.
El hombre religioso desde siempre ha dividido la jornada con intervalos de oración. Tres son los momentos particularmente sagrados: el alba, el mediodía y el ocaso. Podemos orar con palabras espontáneas y también con fórmulas fijas, consagradas por la Tradición. Y así podemos orar unidos a la Iglesia universal
Te adoro, Dios mío,
y te amo con todo el corazón.
Te agradezco por haberme creado,
hecho cristiano,
y conservado durante la noche.
Te ofrezco las acciones de mi jornada:
haz que sean todas
según tu santa voluntad
para tu mayor gloría.
Guárdame del pecado y de todo mal.
Que tu gracia esté siempre conmigo
y con todos mis seres queridos.
Amén.
Te adoro, Dios mío,
y te amo con todo el corazón.
Te agradezco por haberme creado,
hecho cristiano,
y conservado durante este día.
Perdóname el mal
que hoy he cometido,
y si he hecho el bien, ¡acéptalo!
Protégeme en el reposo
y líbrame de todo peligro.
Que tu gracia esté siempre conmigo
y con todos mis seres queridos.
Amén.
Existen algunas oraciones muy útiles para hacer oración antes y después de asistir al sacramento de la reconciliación, como por ejemplo:
Señor mío, Jesucristo, Dios y hombre verdadero,
Creador, Padre, Redentor mío,
por ser vos quien sois, bondad infinita
y por que os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido,
también me pesa porque podéis castigarme con
las penas del infierno.
Animado con tu divina gracia,
propongo firmemente
nunca mas pecar, confesarme
y cumplir la penitencia que me fuera impuesta,
para el perdón de mis pecados. Amen
Pésame, Dios mío,y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido. Pésame por el Castigo que merecí y por el Cielo que perdí; pero mucho más me pesa, porque pecando ofendí a un Dios tan bueno y tan grande como Vos.
Antes querría haber muerto que haberos ofendido, y propongo firmemente no pecar más, y evitar todas las ocasiones próximas de pecado. Amén.
Aquí me tienes Señor,
parándome, después de la centésima caída.
Agradeciendo tu amor infinito,
en la misericordia de tu centenaria acogida.
Vengo a pedirte perdón urgente,
por las mil veces que reduje el amor,
que tu me has dado, para todos mis hermanos
y he reducido a mis intereses personales.
Por centésima vez perdóname Señor. Amén
Sabias que estamos realizando un Reinado de señoras para las Fiestas patronales de este 2008. Pues si no lo sabías pregunta quien es la candidata de tu filial y apóyala. Y el Resultado Del Primer Escrutinio para el Reinado La Señora Coronadeña fue así:
Nombre |
Filial |
|
1 |
Adilia Morales |
Filial El Carmen |
2 |
Yortenny Barboza |
Filial San Francisco |
3 |
Alice Jiménez Chacón |
Filial San Pedro |
4 |
Aura Artavia Morales |
Filial San Judas Tadeo |
5 |
Carmelina Fallas |
Sector Dulce Nombre |
6 |
Herminia Morales Morales |
Sector San Pío |
7 |
María Eugenia |
Filial María Auxiliadora |
8 |
Caridad Segura Borbón |
Centro Parroquial |
9 |
Grace Sánchez Meza |
Sector Sinaí |
10 |
Virginia Solano |
Filial Los Ángeles |
Las Obras de misericordia son 7 y 7
Que este segundo domingo de cuaresma, es conocido popularmente como el domingo de la transfiguración, nos recuerda el pasaje, que en algunas ocasiones nos sentimos muy cómodos y no queremos seguir a delante pero.. ¿Qué nos enseña este acontecimiento?
Habrá un juicio final que se basará en el amor, es decir, en cuánto hayamos amado o dejado de amar a los demás.
Dios da su gracia a través de la oración y los sacramentos. Su gracia puede suplir todas nuestras debilidades.
Este año estamos siguiendo el ciclo A de las lecturas dominicales y por esto los evangelios de estos domingos de cuaresma tienen como hilo conductor la preparación para recibir el sacramento del bautismo.
El día de hoy iniciamos este camino que la tradición llama el “domingo de las tentaciones” y es un buen llamado a estar siempre listo, porque el diablo acecha.
¿Cuál es el mensaje profundo de este relato sobre la tentación y el pecado? La gran tentación del ser humano a lo largo de todos los tiempos ha sido querer ser como Dios... Muchos han sucumbido a la tentación de considerarse dueños de la verdad, a la tentación de sentirse superiores, a la tentación de creer estúpidamente que no necesitan de nada ni de nadie, ni siquiera de Dios. La soberbia, que enceguece la mente y el corazón, nos hace perder el sentido de los límites.
“En Cristo fuimos tentados, en él vencimos al diablo… Si en él fuimos tentados, en él venceremos al diablo. ¿Te fijas en que Cristo fue tentado, y no te fijas en que venció la tentación? Reconócete a ti mismo tentado en él, y reconócete también a ti mismo victorioso en él. Hubiera podido impedir la acción tentadora del diablo; pero entonces tú, que estás sujeto a la tentación, no hubieras aprendido de él a vencerla."
Marca el inicio de la cuaresma. Los católicos tenemos una tradición que recuerda las antiguas costumbres del pueblo hebreo. Cuando se sabían en pecado o cuando se querían preparar para una fiesta importante en la que debían de estar purificados, se llenaban el cuerpo de ceniza y se vestían con un saco de tela áspera. Esto era, por un lado, para recordar la pequeñez del hombre que procede del polvo y al polvo volverá; y también para hacer sacrificio (mortificando al cuerpo) en señal de que se reconocían pecadores y que deseaban, por medio de esa penitencia externa, manifestar su deseo de arrepentimiento y perdón de parte de Dios.
Ahora, acudimos al templo para que se nos imponga un poco de ceniza en la frente al iniciar la cuaresma -tiempo de preparación para la más grande fiesta que es la Pascua- . Los significados son básicamente los mismos: reconocernos pequeños, pecadores y con necesidad del perdón de Dios. Esto es solamente un signo que debe expresar lo más importante, que es la actitud interior de arrepentimiento y deseo de convertirnos a Dios, viviendo según su voluntad. Vivimos otros signos de penitencia a lo largo de toda la cuaresma, como son el ayuno y la abstinencia, con el mismo deseo de que Dios nos dé su gracia para lograr la conversión y vivir plenamente la gran fiesta de los cristianos, que es la Pascua.
El Miércoles de Ceniza es un llamado a la conversión; Juan Bautista predicaba al Pueblo, hablando del bautismo y de la conversión para alcanzar el Perdón de los pecados (Marcos 1, 1-4). Jesús predica: El plazo se ha cumplido. El Reino de Dios se ha acercado. Tomen otro camino y crean en la Buena Nueva (Marcos 1,15).
Conviértete y cree en el Evangelio: llamado a convertirnos cada uno, a nivel familiar, a nivel de grupo de amigos, a nivel de comunidad.
La Celebración de la Ceniza, no es algo meramente individual, sino que es una celebración comunitaria y eclesial. Es un llamado a convertirnos como Comunidad cristiana y como Iglesia.
Convertirse es volverse a Dios, reconocer nuestros pecados y querer cumplir la Voluntad de Dios y comprometernos.
El Miércoles de Ceniza es una celebración de Fe. Pero la Fe no solamente consiste en creer con la cabeza sino en entregarse con el corazón y con la vida.
El Presbítero Daniel Emilio Blanco León, quien nació el 22 de Mayo de 1973 y fue Ordenado el: 08 de diciembre del 2007.
Su lema de ordenación es: “Padre, si quieres, aparta de mí esta copa. Pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”.
El nos cuenta de su camino vocacional: Vengo de una familia de diez hermanos (seis hombres y cuatro mujeres), soy el menor y mis padres se llaman Daisy León y Benjamín Blanco. Antes de ser Seminarista estuve estudiando administración de empresas en el ITEA que no termine para entrar por primera vez al seminario, además estuve trabajando en un Más X Menos mientras estudiaba. Entre al seminario en el año de 1996, pasé en 1997 interrumpí mi formación en medio año, para estar en un periodo de tres años y medio trabajando en el Poder Judicial y estudiando ingeniería en sistemas que no concluí por volver al Seminario en el año 2001.
Es difícil decir con precisión cuando nació mi vocación, pero creo que hay elementos que contribuyeron a que hoy sea sacerdote. En primer lugar, mi familia que me transmitió la fe, en ese pequeño hogar cristiano y muy humano, se me transmitieron valores que han marcado mi vida, de manera particular se me enseño a orar, a confiar y a servir a Dios, ya que mis padres me enseñaron la importancia de la oración en la vida de un cristiano y de manera particular la Eucaristía. Mis hermanos fueron monaguillos donde creo que comenzó a latir en mi corazón el deseo de ser sacerdote y a comprometerme en el ser y quehacer de la parroquia.
Además el Seminario y las comunidades que he prestado mi servicio han plasmado en mi corazón el deseo de servir y ser pastor al estilo de Jesús. Una vez escuche una frase que dice: “Un sacerdote no nace, se hace en la comunidad”; bueno, hoy vengo a Coronado a hacerme, como ser humano y como sacerdote, junto a la comunidad iremos juntos buscando caminos de santificación que nos lleven a ser auténticos discípulos de Cristo.
La fiesta de hoy, con la que concluye el tiempo navideño, nos brinda la oportunidad de ir, como peregrinos en espíritu, a las orillas del Jordán, para participar en un acontecimiento misterioso: el bautismo de Jesús por parte de Juan Bautista. Hemos escuchado en la narración evangélica: "mientras Jesús, también bautizado, oraba, se abrió el cielo, bajó el Espíritu Santo sobre él en forma de paloma, y se escuchó una voz del cielo: "Tú eres mi Hijo predilecto, en ti me complazco"" (Lc 3, 21-22)
Dios todopoderoso y eterno, que en el bautismo de Cristo, en el Jordán, quisiste revelar solemnemente que él era tu Hijo amado enviándole tu Espíritu Santo, concede a tus hijos de adopción, renacidos del agua y del Espíritu Santo, perseverar siempre en tu benevolencia. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén
Epifanía significa "manifestación". Jesús se da a conocer. Aunque Jesús se dio a conocer en diferentes momentos a diferentes personas, la Iglesia celebra como epifanías tres eventos:
La Epifanía que más celebramos en la Navidad es la primera. Hasta el siglo IV la Iglesia comenzó a celebrar en este día la Epifanía del Señor. Al igual que la fiesta de Navidad en occidente, la Epifanía nace en Oriente como respuesta de la Iglesia a la celebración solar pagana que tratan de sustituir. Así se explica que la Epifanía se llama en oriente: Hagia phota, es decir, la santa luz.
Mientras en Oriente la Epifanía es la fiesta de la Encarnación, en Occidente se celebra con esta fiesta la revelación de Jesús al mundo pagano, la verdadera Epifanía. La celebración gira en torno a la adoración a la que fue sujeto el Niño Jesús por parte de los tres Reyes Magos (Mt 2 1-12) como símbolo del reconocimiento del mundo pagano de que Cristo es el salvador de toda la humanidad.

En el diccionario encontramos que "madre" es la mujer que engendra un hijo/hija. Se dice que es madre del que ella engendró. Si aceptamos que María es madre de Jesús y que El es Dios, entonces María es Madre de Dios.
María no fue madre del Hijo eternamente. Ella comienza a ser Madre de Dios cuando el Hijo Eterno se encarnó en sus entrañas. Dios, para hacerse hombre quiso tener madre. Gálatas 4,4: "al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer". Dios se hizo hombre sin dejar de ser Dios, por ende María es madre de Jesús, Dios y hombre verdadero.
Entonces, María es Madre de Dios, no porque haya engendrado a Dios en la eternidad sino porque lo engendro hace 2000 años. Negar que María es madre de Dios es negar la Encarnación del Hijo o negar que el Hijo es Dios.
Dios no necesitaba una madre pero la quiso tener para acercarse a nosotros con infinito amor. Dios es el único que pudo escoger a su madre y, para consternación de algunos y gozo de otros, escogió a la Santísima Virgen María quién es y será siempre la Madre de Dios.
Cuando la Virgen María visitó a su prima Isabel, esta, movida por el Espíritu Santo le llamó "Madre de mi Señor". El Señor a quien se refiere Isabel no puede ser otro sino Dios. (Cf. Lucas 1, 39-45).
La verdad de que María es Madre de Dios es parte de la fe de todos los cristianos ortodoxos (de doctrina recta). Fue proclamada dogmáticamente en el Concilio de Éfeso.
En primer lugar se asocia al árbol de Navidad con el árbol de la vida, que lucía en medio en medio del Jardín del Edén y después de la caída desaparece; la fruta y las decoraciones nos recuerdan las gracias y dones que el hombre tenía cuando vivía en el Paraíso en completa amistad Dios. Por el nacimiento de Cristo, los hombres renacen y tienen acceso a la plenitud de la vida. El árbol de Navidad representa el haber recobrado dichos dones gracias al sacrificio de Jesucristo.
La escena que representa el nacimiento de Cristo se fue completando con el paso del tiempo. A principios del siglo IV se representaba a Cristo en un pesebre y había solamente una vaca y un asno. A fines del siglo IV se agregó una estrella. La Virgen María, recién a partir del año 431, con el Concilio de Éfeso, apareció en el centro de la imagen. Fue San Francisco de Asís quien popularizó la costumbre de armar un pesebre. En su viaje a Belén, en el año 1220, quedó asombrado por la manera en que se celebraba allí la Navidad.
Es el Tercer Domingo de Adviento, llamado así por la primera palabra de la Misa correspondiente (Gaudete, es decir, Regocíjense). El Tiempo de Adviento se originó como un ayuno de cuarenta días en preparación para la Navidad.
En el siglo IX, la duración del Adviento se redujo a cuatro semanas, y hacia el siglo XII el ayuno había sido ya reemplazado por una simple abstinencia. No obstante todas estas modificaciones sin embargo, el Adviento preservó muchas de las características de los tiempos penitenciales lo que lo hace una especie de contraparte con la Cuaresma, correspondiendo así el tercer domingo de Adviento, o el del medio, con el domingo de la mitad de la cuaresma o Domingo de Laetare (Alegría).
En este Domingo de Laetare, el órgano y las flores, prohibidos durante el resto de la estación, podían ser usados; se permitió el uso de vestimentas color rosa en lugar del púrpura. Todas esta marcas características continuaron usándose y son la disciplina actual de la Iglesia Latina. El Domingo de Gaudete por lo tanto, hace un alto, como el Domingo del Laetare, a medio camino a través de un Tiempo que de otra manera es de carácter penitencial, y significa la cercanía de la venida del Señor.
Es un sacerdote nacido en nuestra comunidad que está apunto de cumplir cincuenta años de vida sacerdotal el próximo 19 de diciembre.
Como hermanos en la fe el Padre Alfonso quiere ofrecer la Santa Misa en el pueblo que le vio nacer. Es por esto que nuestra parroquia tiene el gusto de invitar a todos los fieles a que compartamos con él la alegría de servir a Cristo por tantos años, como pastor de su pueblos santo.
El día Miércoles 19 de diciembre de 2007 a las 6:00 p.m. en nuestro Templo Parroquial estamos todos convidados a dar gracias a Dios por el don de la vocación sacerdotal, para seguir rogando a Dios que mande obreros a su mies, especialmente por aquellos que son llamados de en medio de nuestra comunidad a servir a los hermanos consagrando su vida a Cristo.
El Adviento es el comienzo del Año Litúrgico y este año se extiende del domingo 2 de Diciembre hasta el 24 de Diciembre.

El arrepentimiento nace del dolor por haber ofendido a una persona querida, tanto más cuando esta persona te ama y hace de todo para que crezcas lo mejor posible. Y si esta persona es Dios mismo, puedes entender lo grave que es traicionar Su confianza.
Jesús, mi Señor y Redentor,
yo me arrepiento de todos los pecados
que he cometido hasta hoy,
y me pesa de todo corazón
porque con ellos he ofendido a un Dios tan bueno.
Propongo firmemente no volver a pecar
y confío en que por tu infinita misericordia
me has de conceder el perdón de mis culpas
y me has de llevar a la vida eterna.
Amén.
Todo acto de desobediencia que cometes no es tanto una ofensa a Dios, que es espíritu purísimo, y por tanto inmune a toda ofensa, sino un obstáculo para tu crecimiento. Dios es el único que puede decirte: te amo en serio, por tu único bien.
Incluso los castigos sirven, como intentos extremos para evitar que cometas tonterías imperdonables.
Pero hay que evitar este extremo: debes convencerte de que, visto o no visto, castigado o no, te hallarás sin falta herido en tu dignidad siempre que actúes con obstinación. Y no digas: "Ya llegué hasta aquí... ¿qué hay de malo?". Perderás tiempo precioso, y la ocasión puede conducirte al mal, sin que apenas te des cuenta. Piénsalo antes y eleva tu mirada al Cielo.
Por otro lado, no es lo mismo contrición y atrición. Estas contrito cuando deseas no haber hecho algo por el dolor a la otra persona (Dios por ejemplo); sientes atrición cuando te da miedo de perder algo por tus acciones: el cielo por ejemplo!, o de ganarte un castigo, como el infierno. La atrición no es mala, sin embargo es mucho más perfecto tener un corazón contrito, aunque bien se puede sentir miedo también, nuestra pensamiento piensa en Jesús crucificado y ordena nuestras intenciones y sentimientos. Así podemos sentir atrición pero tener el corazón verdaderamente contrito...
Nota que hay una direncia entre contrición y contricción, la primera se pronuncia contri-sión y la seguna contri-ksión.
Hay una tradición, antiquísima y muy bella: invocar a la Virgen al toque de las campanas, al alba, al mediodía y al caer de la noche. Parece que fue Gregorio IX, en el siglo XIII, el primero que impulsó esta devoción, en una circunstancia particular: se cuenta que había exhortado a la gente a orar con el toque de queda de la campana de la ciudad. En lo sucesivo, otras circunstancias y tradiciones religiosas fijaron los tres momentos de la jornada, involucrando a todo el pueblo cristiano, fuera de los confines de una ciudad o de un monasterio.
La recitación del "Ángelus", además de ser un acto de devoción a María, es un gesto de fe en la encarnación de Cristo, que ha marcado de modo imborrable la historia humana y, en consecuencia, marca toda nuestra jornada, desde las primeras luces hasta la noche.
Antiguamente, el "Ángelus" era rezado sobre todo en los campos: hombres y mujeres se detenían un momento, preferiblemente de rodillas, donde estuvieran y cualquiera que fuera la actividad que estuvieran cumpliendo.
Celebramos la Fiesta de Todos los Santos el 1 de Noviembre. La Iglesia Católica ha llamado "santos" a aquellos que se han dedicado a que su propia vida le sea lo más agradable posible a Nuestro Señor. Hay unos que han sido "canonizados", o sea declarados oficialmente santos, por lo que por su intercesión se han conseguido admirables milagros.
Para ser declarado "santo" por la Iglesia Católica se necesita toda una serie de trámites rigurosos. Primero una exhaustiva averiguación con personas que lo conocieron, para saber si en verdad su vida fue ejemplar y virtuosa. Si se logra comprobar por el testimonio de muchos que su comportamiento fue ejemplar, se le declara "Siervo de Dios". Si por detalladas averiguaciones se llega a la conclusión de que sus virtudes, fueron heroicas, es declarado "Venerable". Más tarde, si por su intercesión se consigue algún milagro totalmente inexplicable por medios humanos, es declarado "Beato". Finalmente si se consigue un nuevo y maravillosos milagro por haber pedido su intercesión, se lo declara "santo".
En el caso de algunos santos el procedimiento de canonización ha sido rápido, como por ejemplo para San Francisco de Asís y San Antonio, que sólo duró 2 años, otros han sido declarados santos seis años después de su muerte, o a los 15 o 20 años. Para la inmensa mayoría, los trámites para su beatificación y canonización duran 30, 40, 50 y hasta cien años o más. Después de 20 o 30 años de averiguaciones, la mayor o menor rapidez para la beatificación o canonización, depende de quien obtenga más o menos pronto los milagros requeridos.
Los santos "canonizados" oficialmente por la Iglesia Católica son varios millares. Pero existe una inmensa cantidad de santos no canonizados, pero que ya están gozando de Dios en el cielo. A ellos especialmente está dedicada esta fiesta.
CONMEMORACIÓN DE TODOS LOS DIFUNTOS 2 de noviembre.
Esta fiesta responde a una larga tradición de fe en la Iglesia: orar por aquellos fieles que han acabado su vida terrena y que se encuentran aún en estado de purificación en el Purgatorio.
El Catecismo de la Iglesia Católica nos recuerda que los que mueren en gracia y amistad de Dios pero no perfectamente purificados, pasan después de su muerte por un proceso de purificación, para obtener la completa hermosura de su alma.
La Iglesia llama "Purgatorio" a esa purificación; y para hablar de que será como un fuego purificador, se basa en aquella frase de San Pablo que dice: "La obra de cada uno quedará al descubierto, el día en que pasen por fuego. Las obras que cada cual ha hecho se probarán en el fuego". (1Cor. 3, 14).
Al respecto, San Gregorio Magno afirma: "Si Jesucristo dijo que hay faltas que no serán perdonadas ni en este mundo ni en el otro, es señal de que hay faltas que sí son perdonadas en el otro mundo. Para que Dios perdone a los difuntos las faltas veniales que tenían sin perdonar en el momento de su muerte, para eso ofrecemos misas, oraciones y limosnas por su eterno descanso". Estos actos de piedad son constantemente alentados por la Iglesia.
Un acto de fe:
Dios mío, porque eres verdad infalible,
creo firmemente
todo lo que has revelado
y la Santa Iglesia
nos propone creer.
Creo en ti, único y verdadero Dios
en tres Personas iguales y distintas,
Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Y creo en Jesucristo, Hijo de Dios
encarnado, muerto y resucitado por nosotros,
que dará a cada uno, según sus méritos,
el premio o el castigo eterno.
Según esta fe quiero vivir siempre.
Señor, aumenta mi fe.
Un acto de esperanza:
Dios mío, espero de tu bondad,
por tus promesas y por los méritos
de Jesucristo nuestro Salvador,
la vida eterna y las gracias necesarias
para merecerla con las buenas obras,
que debo y quiero hacer.
Señor, que yo pueda gozar de ti en la eternidad. Amén.
Un acto de caridad:
Dios mío, te amo con todo el corazón
sobre todas las cosas,
porque eres el bien infinito
y nuestra eterna felicidad;
y por tu amor amo al prójimo como a mí mismo
y perdono las ofensas recibidas.
Señor, que yo te ame cada día más.
Amén.
¿Por qué se dice “acto” de fe, de esperanza y de caridad? Si tomas un diccionario, verás que la palabra "acto" no significa sólo "acción", sino también "manifestación o expresión de un sentimiento, de un pensamiento o de una disposición de ánimo".
Así pues, los actos de fe, de esperanza y de caridad son oraciones, formuladas por la Iglesia, para expresar sentimientos de fe, de esperanza y de caridad. Son oraciones particulares, cuyas palabras, límpidas e iluminadoras representan una especie de catequesis o enseñanza.
Si por un momento parecen no dejar espacio a tu espontaneidad, te garantizan, sin embargo, un camino seguro y te indican si de verdad quieres alcanzar a Dios. Es el camino llamado "teologal", porque es Dios mismo quien te lo sugiere, y es Él la meta final que debes alcanzar
1) Estar en gracia de Dios: esto es sin pecado grave habiendo hecho una buena confesión al menos una vez al año.
2) Saber y pensar a quién se va a recibir: ser muy conciente de quien entra en nosotros y se hace uno con nosotros es Dios mismo.
3) Guardar el ayuno según la ley de la Iglesia: es decir no consumir alimentos desde una hora antes del inicio de la eucaristía.
Si se, pregunta a los niños cuántos y cuáles son los pecados contra el Espíritu Santo los pondrá en un prieto. Para ser sinceros, no carecerían de excusa. La formulación de estos pecados, si bien esta tomada de la Biblia, no llama mucho la atención. Los niños de hoy no tienen ya estos problemas. No saben ni siquiera que existen los pecados contra el Espíritu Santo.
Más que actos estamos acostumbrados a considerar pecados sólo las acciones que se cumplen instantáneamente se trata de actitudes, hábitos, modos de pensar, que a la larga alejan de la meta, es decir, el Sumo Bien. ¿Qué tiene que ver el Espíritu Santo? Interviene desde el momento en que Cristo le confía la tarea de guiarnos a la salvación.
Los golpes de pechoson un gesto penitencial y de humildad. Es uno de los gestos más populares al menos en cuanto a expresividad.
Así describe Jesús al publicano (Lc 18, 9-14). El fariseo oraba de pie: “no soy como los demás”... “En cambio el publicano no se atrevía ni a alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: Oh Dios, ten compasión de mí, que soy un pecador”.
Cuando para el acto penitencial al inicio de nuestra Eucaristía elegimos la fórmula “Yo confieso”, utilizamos también nosotros el mismo gesto cuando a las palabras “por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa” nos golpeamos el pecho con la mano.
Y es también la actitud de la muchedumbre ante el gran acontecimiento de la muerte de Cristo: “y todos los que habían acudido a aquel espectáculo, al ver lo que pasaba, se volvieron golpeándose el pecho...” (Lc 23,48).